N B

Sección: OFICIAL

Nota: 3

Era de esperar que la magnitud de la astucia y el arrojo desde los que dos cineastas como Julia Ducornau y Coralie Fargeat han investigado en los códigos del cine fantástico contemporáneo ejerciera de sana influencia entre sus coetáneos. Obras como TITANE y LA SUSTANCIA, desde luego, merecen ese estatus de canon referencial. La finlandesa Hanna Bergholm se aclama a ese magisterio en NIGHTBORN, otra muestra de esa corriente del cine de terror sustentada en la apoteosis de la crudeza exhibitoria.

El film narra las extremas vicisitudes a las que aboca la llegada del muy deseado hijo de una pareja que, para llevar a cabo su proyecto familiar, han decidido marcharse a vivir a una vieja casa de campo sita en el inhóspito paraje de un bosque finés. Allí vivía la abuela de Saga, la madre del recién nacido. La trama desarrollará las imprevistas consecuencias físicas y psicológicas que, sobre todo a ella, inflingirá un bebé que pronto da signos de no cumplir con lo esperable.

Acaso fábula terrorífica sobre las dificultades de ser madre, tentativa no realista sobre la perversa idealización de la maternidad, NIGHTBORN fracasa estrepitosamente en sus propósitos por la escasa originalidad sobre la que sustenta su interesante planteamiento.

La supuesta originalidad que supone las características agresivas, inarmónicas, velludas y berreantes del bebé, la manipulación que este ejerce sobre Saga, la intuición de esta con respecto al bosque y los recuerdos de su abuela, la progresiva avidez cárnica y sanguínea con la que va a irse sustentando la alimentación del pequeño, el, en definitiva, compendio de detalles convocados para proclamar un sugestivo proceso de animalización íntima y mutua entre madre e hijo, se dan de bruces con una demarcación argumental simplona, previsible, inexistente.

El evidente cuidado en los detalles que tienen que ver con el desesperado intento de conocer, adaptarse, saciar la imprevista naturaleza fagocitadora del nacido choca con la absoluta nadería adjuntado alrededor. A NIGHTBORN le molesta todo lo anexo a ese transguesor binomio. Ni  situaciones (encuentros familiares, relación matrimonial, fiesta de cumpleaños, cita con amigas) ni personajes (mención especial para el marido) convocados escapan a la condición de mero relleno. La transgresión, de resultas, queda convertida en apoteosis de lo grotesco, en traca de carne materna expoliada, en fatuo fuego de sangre a granel y tramposa frondosidad de bosque al fondo. 

Publica tu comentario en Facebook

 

Tag Cloud