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Kasabian

Velociraptor!

[RCA, Columbia; 2011]

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Creo que la peor noticia que puede venir de una banda británica en los últimos años cuando sacan un disco es que su compositor o cantante lo primero que diga al presentar como será su nuevo trabajo es que deja las drogas. En una entrevista concedida a la prestigiosa (sic) NME el pasado mes de Agosto, Sergio Pizzorno confesaba que lo había hecho para escribir ‘Velociraptor!’ (2011, Columbia), lo mismo que sus amigos de Oasis hacían antes de sacar esos poco convincentes discos que siguieron a Be Here Now.

¿Por qué decimos esto? Pues es bien sencillo. Eso parece una simple excusa para justificar que el material que regalan nuevo ha sido personal y lleno de luz, pero atándose la cuerda a la cintura por si la caída al vacío es inminente y, esta vez, de nuevo parece serlo.

Kasabian no puede presumir de ser una gran banda, nunca lo ha sido y es más, a cada paso que dan sigue dando la sensación de que si tuvieran un nombre más castizo podrían estar actuando en las verbenas de los pueblos sin ningún tipo de rubor pues hacen algo parecido: imitar, versionar y divertir en directo casi siempre. Este disco en eso no se queda atrás, sino que se pasa de largo ya desde el inicio donde ‘Let’s Roll Just Like We Used To’ suena a material inédito de The Last Shadow Puppets e incluso a ‘Part of the Queue’ de Oasis –que a su vez recordaba a ‘Golden Brown’ de The Stranglers- con un inicio de trompetas hace pensar que será Islero quien salga a la plaza y cuando aparece la res no es más que un inocente novillo que, como era de prever, nos deja una faena de lo más insulsa.

Culpa de esto tienen sus miradas al pasado, sus ansias de sonar a ellos plagiando inicios (‘Days are Forgotten’ toma el de ‘Jailbird’ o ‘Re-Wired’ el de ‘Discotheque’, siendo, paradójicamente, dos de los salvables en el global), temas al completo como ‘Lack of Understandig’ de The Vaccines o ‘The Hellcat Splanged Shalalala’ de Arctic Monkeys en ‘Goodbye Kiss’ o simplemente estilos donde han pedido esta vez el favor a la tostadora de Homer Simpson para que los lleve al pasado con Led Zeppelin o The Beatles y que a pesar de lo que le dijo el bueno de Abraham a su hijo, ‘cualquier cosa que toques puede alterar el futuro’, ellos no han hecho ni caso. ‘Neon Noon’ pese a recuperar los efectos de ‘Pinch Roller’ parece ser el resultado de la escucha ininterrumpida de los de Liverpool como hace ‘La Fee Verte’, donde como Oasis en la canción que da nombre a su tercer largo, mencionan algo de su discografía –esta vez le ha tocado a Lucy in the Sky’-; mientras que ‘Switchblade Smiles’ es el resultado de que The Prodigy se use como sirope para darle a ‘Immigrant Song’ otro nuevo sabor.

Tampoco es que un trabajo de los de Leicester fuera a cambiar el rumbo de la música, pero si es cierto que después de cuatro discos uno espera que la paciencia invertida para que saquen algo realmente ‘made in Kasabian’ tenga recompensa, que dejen de meter relleno para poder saborear dos o tres buenos fogonazos; pero me he cansado de esperar porque señorita, es la cuarta vez que le pido una hamburguesa y usted no para de traerme el pan lleno de lechuga. Me largo de este bar, usted se quedará sin propina y añado, la lechuga es aerofágica. Dígaselo a su jefe.

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