Bridget Jones Baby Cartel

 

Título original:  Bridget Jones's Baby

Año:  2016

Duración  122 min.

País:  Reino Unido

Director:  Sharon Maguire

Guión:  Emma Thompson, Helen Fielding, Dan Mazer (Personajes: Helen Fielding)

Música:  Craig Armstrong

Fotografía:  Andrew Dunn

Reparto:  Renée Zellweger, Colin Firth, Patrick Dempsey, James Callis, Celia Imrie, Sally Phillips, Nick Mohammed, Joseph Harmon, Emma Thompson, Jill Buchanan, Attila G. Kerekes, Shonn Gregory, Perry Burke, Billy Totham, Mark Bowsher

Productora:  Coproducción Reino Unido-Irlanda-Francia-EEUU; Miramax / StudioCanal / Universal Pictures

Nota: 5.1

El rostro prácticamente desaparecido de Renée Zelweger podría valer como perfecto paradigma de la absoluta tiesura en la que ha quedado convertida la comedia contemporánea clásica. A fuerza de estiramientos, intervenciones y propósitos imposibles sobre sí mismo, el género ha quedado convertido en su propia petrificación, en su propio veto, en su propio escollo. De la misma forma que el rostro de la actriz jamás volverá a ser el mismo, la comedia parece condenada a convertir su pasado en un camino sin retorno.

Liposuccionado hasta la más desesperante simpleza, a fuerza de vulgaridad, de reiteraciones, degradación y abaratamiento de ideas, al género le han partido la cara sin compasión y sin derecho a recambio.Bridget Jones Baby Imagen 2 Sin llegar a cotas insultantes,  claro ejemplo de ello es este serial de Bridget Jones. El género cómico pasado por el tamiz del lugar común, eso sí, aparatosamente camuflado de aparente extroversión, desparpajo, modernidad, lucha de sexos deslenguada y puesta al día. El cine, concebido bajo sus presupuestos más cómodos y anquilosados, al servicio de un best-seller maquinado concienzudamente para agradar a un muy determinado tipo de público, al que con toda lógica han ido encaminados los tres films. Lo masticable como única tolerancia al riesgo.

Tras una insulsa,  continuación (EL DIARIO DE BRIDGET JONES: SOBREVIVIRÉ) del film inaugurador de la trilogía (EL DIARIO DE BRIDGET JONES),  BRIDGET JONES´ BABY se postula rápidamente como un retorno al origen, al que, claro está, no le es ajeno el hecho de que vuelva a ser Sharon Maguire quien se sitúe a los mando del encargo.  Partimos casi desde cero, puesto que el personaje central confiesa que quiere darle un vuelvo a su vida, sentir que toma los mandos de ella, aceptando su fracaso sentimental como una oportunidad para reinventarse. Bridget aparece volcada en su trabajo, desenvuelta, de buen humor y, sobre todo, decidida al disfrute personal. Sin embargo, la atracción llama a su puerta y durante un festival de música conoce a un tipo, que resulta ser un auténtico galán. La reaparición de Mr. Darcy poco después no le ayudará precisamente a incidir en su propósito de cuarentona recién estrenada en esa edad. Para colmo de sorpresas, un embarazo en modo alguno buscado irrumpe en su cúmulo de vacilaciones: Bridget no sabe quién de sus dos amantes es el padre de la criatura en ciernes.

Lo primero que cabe convenir acerca de esta tercera entrega de la saga es que remonta notablemente el vuelo con respecto a la segunda. Y no porque la llegada de Maguire propicie esa mejora gracias al conocimiento que debe poseer sobre ella, sino, sobre todo, por los apuntes de un guión a tres bandas, en la que una de ellas, curiosamenteBridget Jones Baby Imagen 1, es Emma Thompson, una de las integrantes del reparto. Siempre pagando el rédito del sometimiento al dictado condescendiente del ya sabido universo del personaje central, BRIDGET JONES´BABY tiene la honradez de no rendirse a la inercia pretérita, sino que trata de explotar al máximo el nuevo embrollo planteado a la protagonista. El film, atendiendo a ese precepto, apoyándose en una aceptable ristra de personajes secundarios (la doctora, la locutora de televisión, la madre, etc.) cuaja sus mejores momentos tras  la revelación del embarazo. A partir de esa revelación, la incertidumbre por la identidad paterna, las peripecias de Bridget en sus visitas a la ginecóloga, la disposición y la lucha entre los dos posibles candidatos a paternidad va a deparar algunas secuencias en las que se apura con cierto tino las posibilidades del meollo puntual que desarrolla.

No obstante la intentona, la sosería escénica de Maguire se vuelve en contra de las virtudes planteadas en el material escrito de partida. Visualmente,  BRIDGET JONES´BABY adolece de una grisura rayana en lo rancio, que no ayuda nada a que fluya con gracejo en todo momento la necesaria comicidad. La realizadora se limita a ilustrar escenas sin proponer jamás un solo atrevimiento visual. La cámara se pliega al dictado del encuadre previsible, cómodo, vetusto. Entre la vejez de esa caligrafía realizadora y el ultrarecuchutamiento recién acabado del rostro de la actriz protagonista, BRIDGET JONES´BABY discurre amena, graciosilla y absolutamente olvidable.

 

 

 

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