Los Planetas Granaino

Había mono planetario en la ciudad condal. Años han pasado desde su última actuación fuera de festival en la ciudad y la invasión de ciegos fieles de la banda granaína se amontonaba incluso más de una hora antes en los aledaños del histórico Palau.

 

La vida a veces no es justa. Con los planetas definitivamente no lo es con su directo y no respeta su calidad y la profundidad de sus discos de estudio. Siempre se les ha destacado por ser extremadamente irregulares, de grupo de dos caras, capaces de lo mejor y lo peor. Todo depende de Jota y de cómo se haya levantado esa mañana, el chico es así de caprichoso y le da lo mismo que las entradas de platea estén en los cincuenta euros o si toca en un espacio icónico de la historia del arte.

Por suerte para los asistentes al jueves la moneda salió cara, quizás fue la motivación de formar parte del cartel flamenco “De Cajón” o quizás el divo granaíno se apiadó de los afortunados propietarios de los asientos de platea, enigma imposible de resolver, sólo nos queda felicitarnos por ser espectadores de uno de esos días. Disfrutamos y disfrutaron,  ofreciendo de corrida sus temas más flamencos durante alrededor de ochenta minutos frenéticos que hicieron las delicias de los entusiastas de su último giro hacia sus raíces andaluces.

Abrieron el fuego con un fandango instrumental del nuevo disco apenas salir al escenario entre sombras, para enlazar sin dejar caer la última nota hacia “Romance de Juan de Osuna”. La canción que abría su último EP y que también formará parte de su próximo disco sonó rotunda aunque con algunos problemas. Como viene siendo costumbre, la voz de Jota tarda algunas canciones en calentar y de la descoordinación instrumental resultó un bajo apenas perceptible y la batería de Eric demasiado alta.

 

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Sin pausa y con prisas interpretaron de manera desafortunada también “Si estaba loco por ti”. Pese a todo el público no escatima en aplausos con arrancadas y gritos desaforados tras cada corte sin importar la ejecución, había sed de planetas.

Justo cuando lo creíamos todo perdido en la complacencia y los caprichos divinos comenzó “Ya no me asomo a la reja” como nunca había sonado. La fuerza de la canción como una onda expansiva hizo temblar todas las esculturas y detalles del Palau y clavó al público en sus asientos con una extraordinaria fuerza gravitacional. La densidad del mejor momento de la noche hizo enmudecer a los cientos de personas que rompieron en estruendo cuando Jota volvió a la consciencia con cara de asombro.

El momento de comunión fue tal que incluso él, poco dado a las emociones quedó sorprendido con gritos y aplausos que no terminaron hasta empezar la siguiente canción. De nada sirvió que intentara hablar hasta en tres ocasiones. Enorme.

 

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Desde este momento la banda se vino arriba visiblemente y ofrecieron una actuación excepcional, nada que achacar. Estaban animados y se dejó notar en el resto del repertorio de “La leyenda del espacio”, “Mil millones de veces” y algún tema nuevo que avanzan las intenciones de seguir por los derroteros flamencos pasados por el corte inconfundible de Los planetas.

Tras el primer bis llegaron la siempre efectiva “Santos que yo te pinté”, segundo gran momento de la noche y “tendrá que haber un camino”. Tendríamos que esperar aplaudiendo largo rato, ais! como les gusta, para llegar al segundo bis de la noche con otros dos temas muy celebrados “Reunión en la cumbre “ y “Podría volver” que acabaron cerrando una noche flamenca en la que todos, grandes y pequeños, seguidores de toda la vida y los que vienen a escuchar “Un buen día”, nos fuimos con una sonrisa en la boca. Sabiendo que hoy había sido uno de esos días.