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Hot Chip

In Our Heads

[Domino; 2012]

7.5


Hay grupos que sueñan con llenar estadios, otros esperan que las chicas les tiren las bragas, hay incluso algunos que lanzan aquello de “espero que se respete mi trabajo” pero lo que quieren es lo segundo y después lo primero,  y luego esta Bono,  que quiere ser Jesucristo.

Hot Chip no es nada de eso y lo es todo. Lo que pasa es que son feos, son unos NERDS de toda la vida, estilísticamente apestan, sus ediciones son una vergüenza y Brian Eno les suda, pero lo tienen todo, ajenos a todo, menos a sus propios gustos, Hot Chip presentan un quinto disco que los acabará confirmando como uno de los grupos más importantes del momento.

No será porque sus anteriores trabajos fueran inferiores, este disco acabará catapultando a la banda porque han conseguido un sonido “apto para todos los públicos” sin salirse de su torrente creativo marcado por ese toque kitsch ochentero rompepistas.

Hace unos meses nos enseñaron muy inteligentemente su primer single, “Flutes”, un primer adelanto que presagiaba el acercamiento de la banda a ese dream electrónico de Orbital, una música mucho menos luminosa que las que nos tenían acostumbrados. Cuando todos esperábamos un “Over & Over” o “Ready For The Floor” llegó esta composición oscura, que como adelanto no sentó bien, pero dentro del disco es muy necesario.

Es verdad que el disco carece de esos grandes hits a los que Alexis y toda su tropa nos tenían acostumbrados, pero contiene muchas más canciones mejor producidas o por lo menos mejor acabadas, especialmente se ha notado en los arreglos vocales, ahí queda esa “Motion Sickness” con letra catastrofista (todo está perdido) perfectamente pulida y lista para ser remezclada. La producción, como es costumbre, ha corrido a cuenta de ellos, pero esta vez ha sido menos brusca, más comercial, siendo sus canciones mucho menos accesibles, cambio sutil pero acertado de rumbo sin perder su marca.

En esta colección de once canciones  hay espacio para todo, con una línea ochentera en los teclados que hace imposible no marcar el ritmo, desde canciones tan rítmicas como  “How Do You Do?”, pasando por  “Don't Deny Your Heart” que posee un cierto regusto de mezclar a Prince con Jamiroquai hasta piezas más clásicas como “Now There Is Nothing”.

Aunque si en algo destaca “In Our Heads” es en la aportación de todas sus canciones, no falta nada, no sobra nada. “Look at Where We Are” con muchas menos pulsaciones acaba por enseñar la chistera al completo, el arranque del disco es trepidante.

Una montaña rusa que nos trae samplers de videojuegos de los ochenta, “Night & Day” recuerda y mucho a la entrada de algún nivel de joya de la Mega Drive “Street Of Rage 2”  acabada con un pseudo homenaje a la disco setentera de Bee Gees.

El final de los discos suele ser un sumidero de canciones o un tesoro bajo el mar, aquí es lo segundo con la épica “Let Me Be Him” y la contraposición al negativo principio en “Always Been Your Love”.

Excelente continuación de aquel “One Life Stand” que tan bien funcionó entre el público más fiel y no acabó de explotar, Hot Chip están listos para la vida moderna musical, ojalá y se sigan manteniendo fieles a sí mismos.

Hot Chip – In Our Heads

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