Mucho Apocalipsis


Mucho

El apocalipsis según Mucho

[Marxophone; 2013]

Calificación:7.2/10

Escúchalo en: Spotify


Cuando lanzaron su primer disco en el año 2011 la etiqueta de "los ex sunday drivers" les perseguía por todos los escenarios que pisaban, al menos hasta que el pop cósmico comenzaba a sonar y los prejuicios no tenían más remedio que desvanecerse. Con El apocalipsis según Mucho, quieren desterrar totalmente etiquetas del pasado y mostrar a quien les quiera escuchar su seña de identidad.

Al abrir el disco (o darle al play en Spotify), llega el momento de ver el camino elegido por Mucho, bien seguir la notable senda abierta en su álbum debut o bien abrirse a experimentar en busca del genuino pop cósmico.

En la primera vuelta completa a El apocalipsis según Mucho, un servidor se quedó con una sensación muy plana, la sensación de esperar la luna y quedarte con los pies en la tierra. ¿Puso el primer disco de Mucho el listón muy alto? ¿Las palabras de Martí Perarnau diciendo que este nuevo disco era "pop cósmico de verdad" pesaron demasiado? Para ello, nada mejor que hacer borrón y cuenta nueva. Darle al play, sumergirse en la música y dejar que sea ésta la que hable.

Y de esa manera es como comienzan a apreciarse los detalles del disco que se pasaron por alto, comenzando por Más feliz sin televisión, canción que tiene un regusto a crítica y protesta velada, quizás buscada, quizás no, pero cuya letra no deja para nada indiferente.

Las melodías toman una importancia vital en todo el disco, sirviendo además como hilo conductor que a veces parece desvanecerse pero que reaparece de manera inconfundible. Es el caso de En la base de la montaña, Como si no hubiera mañana y El lustroso alarido, que parecen cortadas por el mismo patrón y quien sabe si hasta compuestas de manera consecutiva. Además, su base va a dar más de un momento de locura en los festivales, apunten el dato.

Gran importancia cobra también a lo largo de todo el disco el piano eléctrico, que toma el lugar de las clásicas guitarras rítmicas, lo que provoca un rasgado mucho más potente cuando entra en escena la única guitarra.

La larga risa del emperador es probablemente la canción que más recuerda a algunos de los hits de su album debut, aunque con un toque setentero que tiene su punto, para que negarlo y que apunta a ser uno de los hits del disco.

Y casi al final del disco se esconde un tema que lleva por título Motores, de ritmo pegadizo, letra con mucho calado y la sensación de poder dar mucho juego en los directos.

Sin duda los chicos de Mucho han conseguido con este segundo disco gritar a los cuatro vientos que no quieren ser banda de un solo disco, que han venido a la escena musical para quedarse y que tienen una propuesta diferente con la que convencer al público.