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Un jurado presidido por el holandés Paul Verhoeven, y en el que también se hallan incluidos Diego Luna, Dora Bouchoucha Fourati, Olafur Eliasson; Maggie Gyllenhaal, Julia Jentsch y Wan Quan’an, va a ser el encargado de dictaminar cual será el palmarés definitivo de la 67ª edición de este veterano certamen cinematográfico.  Un Berlín sin nieve, con frío, pero soleado nos ha recibido hoy, día en el que nos hemos dispuesto a recoger nuestra indispensable acreditación y a comenzar a planificar la cobertura y la agenda de films que deseamos ver. Como siempre, la inabarcable oferta cinematográfica se convierte en el principal escollo de esta tarea. La programación de la Berlinale es vastísima y, por lo tanto, toca encomendarse a la sufrida tarea de descartar, ante la imposibilidad de verlo todo. Tal y como llevamos haciendo seis años, en MUSICZINE.ES nos vamos a ceñir a una Sección Oficial al concurso que componen los siguiente títulos:

ANA, MON AMOUR, de Calin Peter Netzer; ON THE BEACH AT NIGHT ALONE, de Hong Sang-soo; DJANGO, de Etienne Comar; BEUYS, de Andres Veiel; COLO, de Teresa Villaverde, THE DINNER, de Oren Moverman; FÉLICITÉ, de Alain Gomis; HAO JI LE (Have a Nice Day), de Liu Jian; BRIGHT NIGHTS, de Thomas Arslan; JOAQUIM, de Marcelo Gomes; Mr. LONG, de Sabu; UNA MUJER FANTÁSTICA, de Sebastián Lelio; THE PARTY, de Sally Potter; POKOT, de Agnieszka Holland; RETURN TO MONTAUK, de Volker Schlöndorf; ON BODY AND SOUL, de Idikó Enyedi; THE OTHER SIDE OF HOPE, de Aki Kaurismäki; y WILD MOUSE, de Josef Hader.

Dentro de la Sección Oficial, pero fuera de concurso, esto es, quedando fuera de la lucha por el Oso de Oro, podremos disfrutar de:

EL BAR, de Álex de la Iglesia; T2 TRAINSPOTTING, de Danny Boyle; LOGAN, de James Mangold; VICEROY’S HOUSE, de Gurinder Chadha; FINE PORTRAIT, de Stanley Tucci; y SAGE FEMME, de Martin Provost

Ni que decir tiene que nuestro máximo interés, a la espera, por supuesto, de que salte una grata revelación inesperada, la suponen los films de Kaurismaki, Lelio; Hong Sang-Soo y Peter Netzer, magnífico ganador del Oso de Oro de la Berlinale 2013 por la soberbia MADRE E HIJO. Pero sobre todo atenderemos a una de las películas incluidas en la sección Berlinale Special, la última obra de nuestro preciado James Gray. No comprendemos cómo no ha sido incluida en ella THE LOST CITY OF Z, el film protagonizado por Charlie Hunnam, en el que se aborda la enigmática peripecia del arqueólogo Percy Fawcett y su misterioso viaje al Amazonas en 1925 en busca de los restos de la legendaria Ciudad Perdida.

 

DJANGO, de Etienne Comar

Nota: 4

Uno de los acontecimientos más laureados durante la pasada temporada cinematográfica, sin duda alguna, es el doblete que ha conseguido estrenar, con gran reconocimiento por parte de la crítica especializada en los certámenes dentro de los que ha participado, el imprescindible cineasta chileno Pablo Larraín. Nos referimos, claro está, a NERUDA y a JACKIE. Por desgracia para quien esto escribe, el trabajo del autor de EL CLUB sobre la figura de uno de los iconos femeninos más apasionantes del siglo XX no ha podido ser vislumbrado todavía. En cambio, el ejecutado sobre la figura del todopoderoso poeta hispanoamericano, por fortuna, sí. En NERUDA sobresalía de modo asaz fecundo y atractivo el modo con el que Larraín concibe un género tan peliagudo como el biopic. En manos del chileno, el biopic se convierte en una licencia escrutadora, en un dispositivo pura y libérrimamente cinematográfico, mucho más que en un peaje rendido a la fidelidad biográfica.Django NERUDA, como también, por ejemplo, lo ha sido la soberbia EXPERIMENTER, de Michael Almereyda, triunfaba sacando al biopic de su consabido protocolo enumerador de vicisitudes, gracias a una fascinante convulsión formal, fundamentada en otorgarle mayor protagonismo al modo aprehendedor que el contenido convocado, preocupada porque la puesta en escena privilegiada se contagiara alumbrativamente de la figura analizada.

Para colmo de coincidencias nefastas, nada de todo esto ocurre en DJANGO, el acercamiento a su figura que ha supuesto el debut tras la cámara del productor (BORIS GODUNOV, de A. Zulawski, VAN GOGH, de M. Pialat) y guionista (DE DIOSES Y HOMBRES, de X.Beauvois) Etienne Comar. Y decimos para colmo de coincidencias nefastas, porque el itinerario narrativo propuesto en el film que ha servido de pistoletazo de salida a la Sección Oficial de la presente edición de la Berlinale es demasiado semblante (persecución por instancia política, escapada por la nieve) al estimulado en el film referido, que, de modo diametralmente opuesto, estimulaba una apropiación bien fascinante sobre el autor de VEINTE POEMAS DE AMOR Y UNA CANCIÓN DESESPERADA. Lo que en NERUDA era vocacional instinto arrojado, investigador y complejo, en DJANGO es preclaro vahído superficializador.

El film, en principio, parte de una premisa que lo aleja del afán nocivamente abarcativo que caracteriza a este tipo de producciones; esto es, no se nos propone el seguimiento del fundamental  guitarrista y compositor Django Reinhardt, el hombre que con sólo dos dedos hizo sonar el primer jazz europeo con su inigualable “Gypsi Swing”. La propuesta de Comar principia en las peripecias que le ocasionó al músico la decisión de quedarse en Francia durante la invasión alemana de la Segunda Guerra Mundial y no acompañar a Londres a su compañero Stéphane Grappelli, junto al que lideraba su famoso Quintet of the Hot Club of France, aún a sabiendas de que su pertenencia a la raza gitana le granjearía no pocos problemas a él y a su familia.Django 2

Sin embargo, este loable intento de tomar la parte por el todo se estrella contra varias interferencias estructurales: una, la sumisión a las consabidas generalidades impuestas por el relato de temática nazi, que hace que la figura protagonista vea achicada la magnética y fértil acumulación de posibilidades dramáticas para verse convertido en el archisabido elemento protagónico positivo de este subgénero; dos, la absoluta insuficiencia de un guión empeñado en evitar una escrutación del genio artístico, que, de paso, exigiera una puesta en escena resuelta con otro fervor, otra garra, otra rebeldía; tres, la invocación de un fleco romántico auspiciado por el personaje de Cécile de France que no funciona en ningún momento y que ningunea a un personaje que debiere ser avistado con más profundidad (el de la esposa de Reinhardt); cuatro, y principal, la nula capacidad del director para esquivar todas  cada una de las trivialidades a las que nos tiene condenados el género del biopic, cuando quien lo pergeña no sabe desentenderse de sus trilladas artimañas empobrecientes. Sólo el aplomo contenido de Reda Kateb incorporando al músico o la chispa de Bim Bam Merstein, haciéndolo con su madre, evitan que DJANGO no sea la nada decepcionante e injusta, que pierde la ocasión de vindicar como mereciere una figura musical del orden de la protagoniza esta alevosa oportunidad perdida. Seguimos quedándonos con la veneración del protagonista de ACORDES Y DESACUERDOS.

 

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