La Metamorfosis Kafka

Título: La metamorfosis

Autor@: Franz Kafka

Editorial: Cátedra

Año de publicación: 2009 (1915)

Género: Narrativa Relato

Aunque la obra recoja otros relatos de Franz Kafka, hemos de reconocer que este autor es notoriamente conocido por el relato que da nombre a la obra, La metamorfosis, cuya sinopsis seguramente ya es sabida por todos.

Para aquellos que la desconozcan, el cuento relata la transformación del protagonista en escarabajo, más que relatarla nos la encontramos sin un previo avistamiento del proceso, simplemente, Gregor Samsa despierta ya convertido en insecto y ha de enfrentarse a una mañana cualquiera en la que lo esperan en el trabajo. Una mañana cualquiera que acaba convirtiéndose en cinco meses, desde noviembre hasta marzo, en los que veremos cómo el protagonista va pasando del mayor asombro a la mayor aceptación de su realidad. Las tres partes en las que se divide el relato proporcionan una idea de transformación no desde su aspecto físico sino más bien desde una perspectiva psíquica. Precisamente es en esta perspectiva donde reside la importancia del relato. Un relato que da comienzo al siglo XX en lo que a género cuentístico se refiere, dando forma a los que después estudiaremos como relatos o cuentos (obras breves cuya intención primordial es sorprender al lector en todo su proceso desde el comienzo in media res, hasta su final sorpresivo, pasando por anécdotas que dejan libre a nuestra imaginación para interpretar todo lo que el autor pretende sugerir).

De esta manera, y conociendo los entresijos de Kafka, no podemos quedarnos en lo superficial (un hombre transformado en escarabajo) sino, más bien, en todo aquello que el protagonista experimenta en esta conversión. El proceso anímico va dibujando líneas gradativas que convertirán la transformación en una metáfora de la existencia humana tal y como la sentía Kafka. Sin saber por qué, Gregor se despierta ya transformado sin la intervención de magos o hadas, simplemente comienza así la idea absurda y surrealista que pone de manifiesto la rareza que la existencia humana tiene para el autor.

La visión negativa del ser humano se irá enfatizando con el aderezo de la frustración en la que el protagonista se ve sumido en sus primeras horas, sabiendo que ha de enfrentarse al mundo pero que su estado no se lo permite. Siente así la agonía de quebrantar lo que para él era una responsabilidad moral, trabajar para sustentar a su familia económicamente. Sin embargo, una fuerza superior maneja la situación sin que el hombre sea capaz de reunir la fuerza suficiente para afrontarla.

En esta primera parte la familia también deberá asimilar la situación tras su asombro inicial. El padre, la hermana y la madre son presentados así como sus respectivas actitudes, que no son especialmente idénticas; aunque, finalmente, todos acabarán aceptando la nueva situación, incluido Gregor.

En la segunda parte, vamos a ver cómo la aceptación se reduce y se palpa en el ambiente, una condición animal que genera una visión diferente de la producida en la primera parte; su lado humano va desapareciendo y a pesar de que su familia se ha encargado de él, se siente cada vez más acentuado su complejo de inferioridad; la oscuridad y su hábitat oculto se hacen muy significativos, definiendo así su estado puesto que empieza a negarse a sí mismo e, incluso, a ser rechazado por los demás.

Ya en la tercera parte, vamos a llegar no sólo a conflictos en los que el pensamiento de Kafka sale a la luz sino que aparecen, también, detalles autobiográficos que explican, por ejemplo, la mala relación con su padre, algo que es apreciable en este relato. Todos esos conflictos y ese rechazo y negatividad van evolucionando hacia un final nada alentador y mucho menos redentor.

Hablábamos al principio de una transformación que no puede ser vislumbrada como una historia simple sino que, más bien, esa transformación tiene una razón de ser para el autor. Kafka establece una metáfora en la que la animalización del protagonista pretende ahondar en un conflicto interno de identidad; conflicto en el que saldrán a relucir tanto cuestiones personales del autor como conflictos familiares, estados anímicos, conflictos laborales o el propio entorno social que hacen de Kafka un hombre atormentado. Eso es precisamente lo que emerge de este relato, una angustia vital que se ve dibujada en una imagen plástica bastante poco agradable pero muy significativa e ilustradora como es un insecto y, más aún, un escarabajo. Así la oscuridad y suciedad propia de este mundo animal pretenden reflejar la propia oscuridad en la que el protagonista se ve sumido. Esa misma oscuridad que para Kafka será la mejor forma posible de describir toda la existencia humana.

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