V S

SILVANA ESTRADA 

VENDRÁN SUAVES LLUVIAS 

Glassnote Music  

Nota: 6.8 

Comentario:  

Es este, Vendrán suaves lluvias de la mexicana Silvana Estrada, un disco de tres o cuatro grandes ideas, pero, en cuanto a temática y presentación musical, repetidas; balas gastadas demasiado pronto. A excepción de la voz en ciertos pasajes, todo suena bien, no obstante, se llega a la mitad del disco con la sensación de saber ya todo lo que queda por ocurrir, por sonar. Hay que reconocerle, aun así, a la artista que se ha sabido desmarcar de la riquísima y longeva tradición de la música mexicana; boleros, rancheras, corridos, sones, etc. Hay algo de renovación en su propuesta. Ahora bien, al mismo tiempo, en lo lírico, abusa de dos temas principales y universales: amor y desamor y, además, algunas metáforas e imágenes son laxas, en otras palabras, no resultan poéticas.  

Abre el disco Cada día te extraño menos. Se incluyen dos guitarras, una arpegia acordes y otra ejecuta frases. En la voz hay algo de teatral exceso de vibrato, mas parece ser su estilo. La letra, por su parte, habla de superar la decepción de una ruptura. En Dime, el narrador exhorta al receptor que resuelva su intención, es decir, si siente amor o no. Situación similar a canciones como Se... de Djavan o Friends, lovers or nothing de John Mayer. Suenan vientos metales, cuerdas, percusión y la voz, que no acaba de acoplarse bien a la pista musical. Lila alelí, en otro orden, describe un amor desaforado. A la guitarra se le suman el piano y la percusión. 

Flores trata el desamor a la manera en que se hace en el segundo corte del álbum; combinando la segunda persona del singular y la primera del plural. Entre los instrumentos destacan la guitarra, el piano, las cuerdas y la batería. Good luck, good night (el yo lírico reprocha la actitud de un interés amoroso) presenta una puesta en escena minimalista, tan sólo batería, teclado y las cuerdas, que se incorporan hacia la mitad del tema. Tregua, por otro lado, narra la liberación tras una ruptura. Están presentes únicamente la guitarra arpegiada y la voz.  

Como un pájaro versa sobre la búsqueda de alivio tras una separación. En lo musical, hallamos el piano y las cuerdas. Cambiando lo primero por el teclado, lo mismo sucede en Un rayo de luz, acerca de la nostalgia y la muerte. Relación temática que bien podría recordar a un poeta paisano de la música, Xavier Villaurrutia. No te vayas sin saber (nuevamente minimalista; guitarra y percusión) plantea una ruptura amorosa sin rencor. Finalmente, El alma mía (sobre el desamparo no consolado por la pareja) cuenta con una segunda voz masculina y guitarra.  

En suma, Vendrán suaves lluvias es agradable de escuchar en el apartado musical. En lo que respecta a la lírica, lo excelso y lo mediocre conviven con gran facilidad. Sospecho que, en posteriores publicaciones, lo primero venza y desplace a lo segundo, no veo por qué no. Más allá de ciertas molestias que pueda ocasionar la voz de Estrada, el principal lastre es el planteamiento de los temas principales destacados con anterioridad. Por supuesto que se puede hacer un disco que pivote exclusivamente alrededor de estas temáticas. Lo demostraron maestros como Silvio Rodríguez en Amoríos (2015) o Djavan a lo largo de su prolífica carrera. Ahora bien, tal como lo presenta la mexicana; segunda persona del singular, mismos reproches, sentimientos y resoluciones, cansa con facilidad al oyente.  

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