Todas Las Mujeres Foto 1

Título original: Todas las mujeres

Año: 2013

Duración: 90 min.

País: España

Director: Mariano Barroso

Guión: Alejandro Hernández, Mariano Barroso

Música: Ray Marhuenda

Fotografía: Raquel Fernández

Reparto: Eduard Fernández, Michelle Jenner, Nathalie Poza, Petra Martínez, María Morales, Marta Larralde, Lucía Quintana

Productora: TNT / Kasbah

Nota: 7

Buenas noticias para el cine español. Mariano Barroso ha vuelto al lugar que nunca debiera haber abandonado.  El formidable narrador que hubo en los tiempos de ÉXTASIS Y LOS LOBOS DE WASHINGTON llevaba demasiado tiempo sin dar noticias  sobre la brillante validez con la que irrumpió en el panorama del cine patrio de los años 90. Es más, tras fiascos como LO MEJOR DE EVA, muchos lo habíamos dado por perdido para aquella causa.

TODAS LAS MUJERES, por fortuna, nos devuelve a un realizador en forma, capaz de superar los riesgos implícitos en un producto de las características que éste acumula de partida. El proyecto viene originado por una serie televisiva, desde la cual organiza su especificidad cinematográfica. Barroso logra desentumecer al film de ese temible origen: muy pronto reconocemos que no nos hallamos ante un mero refrito resumidor, aprovechadizo o reciclado.

La película viene a referir un curioso bosquejo descriptivo sobre la personalidad de un omnipresente protagonista central. La operación es muy interesante porque lleva implícitos una serie de riesgos que tanto el realizador como su equipo actoral solventan de forma admirable. TODAS LAS MUJERES nos presenta a Nacho, un veterinario que trabaja en la finca ganadera de su adinerado suegro.  

Las primeras imágenes del film exponen de forma explícita que su matrimonio está a punto de ser finiquitado. A continuación, se nos revela que, para colmo de complicaciones, Nacho ha organizado, junto con su joven amante,  el robo de unas reses a su suegro que sale fatal: todas-las-mujeres-foto-3el camión que las transporta tiene un accidente, el ganado sustraído perece en la carretera y, por lo tanto, la policía va a tomar cartas en el asunto. A la desesperada, intentará resolver la situación echando mano de su madre, una abogada con la que tuvo un doloroso “affaire” en el pasado, su cuñada y una psicóloga.

Lo curioso de la propuesta, no tardamos en advertirlo, es la forma en la que los hechos relatados están inscritos en imagen. El peso del relato no lo dilucida una típica narración que encuadra todos los hechos referidos, sino una serie de enfrentamientos dialogados entre todos los personajes citados, en los que siempre se halla Nacho en el lugar de púgil dispuesto a combatir con el rival por el citado. El veterinario y sus alrededores femeninos principales.

La opción de  no sacar apenas la cámara de la vivienda de Nacho, de, por lo tanto, someter todas las disputas a un único escenario no resulta caprichosa en modo alguno, porque en TODAS LAS MUJERES los acontecimientos relatados no son sino una excusa, un punto de partida mediante el cual entrar a trapo en el verdadero  objeto del film: la polifónica radiografía de su protagonista, el retrato cruel, complejo, inmisericorde, irónico y destemplado de este veterinario en apuros al que todas sus contrincantes conocen de sobra. El acontecimiento a relatar es Nacho. Él (y las múltiples aristas de su insolente forma de ser) son el argumento de la cintatodas-las-mujeres-foto-5

TODAS LAS MUJERES se constituye en torno a una serie de sucesivos encuentros dialogados en los que el protagonista acude a cada uno de ellos con una intención bien clara y en los que sus respectivas contrincantes (a excepción de los dos primeros, el de su mujer y su amante actual) lo hacen tratando de indagar en las verdaderas intenciones de aquel. Los diálogos del film, obviamente, se convierten en elemento principal indiscutible, puesto que, si hemos dicho que el argumento del film es Nacho, los vericuetos argumentales de la trama los disponen las damas con las que se va enfrentando. El enfrentamiento verbal es la unidad dramática privilegiada para que el objetivo radiografiador, casi ajusticiante de su protagonista pueda ser escarbado hasta la profundidad deseada.

Barroso no aminora la teatralidad de la propuesta, puesto que de esta manera (delegando en su cámara la atención suficiente a los rostros que espetan los excelentes diálogos) el origen telefílmico de la propuesta queda desactivado. Además ese peso esencial que se dispone al texto escrito, dada la impronta descarnada, vitriólica, nada compasiva con la que está progresado, evita el maniqueísmo de una horripilante y simplificadora mera lucha de sexos. La singularidad embustera y atrayente del protagonista, el peso del asunto en el que está implicado,  y la verosimilitud dramática y socarrona con la que imponen sus distintas personalidades las distintas mujeres cercenan esa tentación de barata sociología de manual.todas-las-mujeres-foto-6

Mediante una puesta en escena austera, desangelada, granulosa, de tonalidades opacas, poco luminosas, en la que la cámara en mano dentro del espacio cerrado  abunda en el nerviosismo, la urgencia y la rufianería implicadas por el punto de vista sagazmente manipulador y desesperado de Nacho, el realizador facilita unos duelos verbales despojados, directos, venenosos, en los que irán descerrajándose cuentas pendientes, heridas por cicatrizar, abusos, descaros, sinsabores y aviesas artimañas insinceras.

Claro está, un producto de estas características se la juega en la elección del reparto. Mariano Barroso tiene la fortuna de responsabilizar de la tarea de diseccionar la sinvergonzonería, la inmadurez, el patetismo, la picardía y el acorralamiento que caracterizan a Nacho a uno de los mejores intérpretes del panorama actual del cine español. El inconmensurable Eduard Fernández borda el atolladero en el que se halla este donjuán atascado en el final de su abusado hechizo y, lo que es más importante, permite que el espectador se haga una idea muy precisa de lo que ha sido la embaucadora, desmañada existencia de ese reconocible personaje.

Film de planteamiento sencillo, pero llevado hasta el límite de sus posibilidades gracias a la agudeza con la que el realizador resuelve su planteamiento, TODAS LAS MUJERES permite que volvamos a esperar lo mejor de ese buen director de cine que fue Mariano Barroso.

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