After

“Creemos que en algún momento vamos a alcanzar un estadio que nos haga estar satisfechos y nos permita ver la vida desde una perspectiva plena, pero siempre que llegamos a una nueva fase vemos expectantes que aún buscamos desesperadamente lo que hay después”

Cada cierto tiempo -más del que me gustaría- se obra el milagro y tras ver una película que, en principio, no me provocaba grandes expectativas, paso varios días rumiando  lo que acabo de ver. Éste fue el caso de “After”, tercer largometraje de Alberto Rodríguez, tras “El traje” y  su más conocida “Siete Vírgenes”.

He de reconocer que no esperaba demasiado de esta película. El hecho de que la promoción publicitaria de la misma, se hubiera basado en mostrar escenas cargadas de sexo, drogas y alcohol, en un intento de conseguir llenar las salas de cine, no prometía demasiado. Si a eso le uníamos que uno de los papeles principales lo protagonizada Blanca Romero (modelo, cantante y ahora, como no, actriz), el “cocktail” estaba servido.

Pese a ello, y como en muchas otras ocasiones, volvía a sorprenderme y reconocía mi error. La película se presenta a través de las visiones que los tres personajes protagonistas- Blanca Romero, Tristán Ulloa y Guillermo Toledo- tienen de una misma noche de que pasan juntos, tras un año sin verse. La estructura narrativa recuerda en ciertos momentos a la que ofrecía el mexicano Alejandro González Iñárritu en Amores Perros, aunque sin llegar a aproximarse a la excelencia de este último.

Junto a las imágenes de la noche de fiesta y descontrol en que se sumergen los protagonistas, se van intercalando otras que nos muestran las patéticas y rutinarias vidas que llevan. Tristán Ulloa y su matrimonio, con la difícil relación con su hijo; Guillermo Toledo, que pese a tener un trabajo de éxito, enmascara su insatisfacción sexual (con cierto paralelismo con el médico de Closer) o la búsqueda del compromiso y el amor por parte del personaje de Blanca Romero, la cual se demuestra incapaz de cuidar un perro (paralelismo con la tercera historia de la ya citada Amores Perros).

Llegados los 40, y demostrando no estar plenos con las vidas que supuestamente deberían hacerles felices, intentan redimirse  a base de alcohol, drogas y sexo, descubriendo finalmente lo que todos ya sabemos, que al día siguiente los problemas siguen ahí.

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La crudeza de alguna de las imágenes en las que se pone de manifiesto la soledad, la insatisfacción y el patetismo de los personajes, lejos de producir rechazo hacia ellos, nos acerca más a los mismos, llegando incluso a la empatía, pues al fin y al cabo podemos reconocer en ellos situaciones vividas por nosotros mismos.

El tono de insatisfacción que impregna toda la película, me recuerda a aquel monólogo que da comienzo a esa gran película que es Trainspotting mientras suena Lust for life de Iggy Pop, cuando Ewan McGregor dice:

“Elige la vida. Elige un empleo. Elige una carrera. Elige una familia. Elige un televisor grande que te cagas. Elige lavadoras, coches, equipos de compact disc y abrelatas eléctricos. Elige buena salud, colesterol bajo y seguro dental. Elige hipoteca a interés fijo. Elige un piso piloto. Elige a tus amigos. Elige ropa deportiva y maletas a juego. Elige pagar a plazos un traje de marca en una amplia gama de putos tejidos. Elige bricolaje y preguntarte quién coño eres los domingos por la mañana. Elige sentarte en el sofá a ver teleconcursos que embotan la mente y aplastan el espíritu mientras llenas tu boca de puta comida basura. Elige pudrirte de viejo cagándote y meándote encima en un asilo miserable, siendo una carga para los niñatos egoístas y hechos polvo que has engendrado para reemplazarte. Elige tu futuro. Elige la vida… ¿pero por qué iba yo a querer hacer algo así? Yo elegí no elegir la vida: elegí otra cosa. ¿Y las razones? No hay razones. ¿Quién necesita razones cuando tienes heroína?”

Pese a que algunos la han comparado con Historias del Kronen, en mi opinión esta película es más madura y no se queda en el nihilismo como filosofía de vida. Los personajes son plenamente conscientes de su infelicidad, pero no son capaces de encontrar sentido a lo que hacen.

En lo artístico, es destacar la cuidada imagen (magistral el inicio de cada historia con los personajes saltando mientras suena el tema de Mica P. Hinson, Beneath the rose) y las interpretaciones de los tres personajes principales; mención especial para Guillermo Toledo (paradójicamente fue candidata al Goya Blanca Romero y no él).

En lo negativo, decir que la película carece del ritmo deseable, lo cual puede provocar el tedio en el espectador en algún momento de la película, por lo que entiendo que podría haberse prescindido de alguna de las escenas. No obstante, me ha parecido un soplo de aire fresco en el actual panorama del cine español, junto con la ya valorada Celda 211.

Para los que consideren que el cine es simple y llanamente entretenimiento, al más puro estilo Steven Spielberg y que para ver penurias ya está Callejeros, definitivamente esta no es su película. Para todos los demás os la recomiendo.

Dejo enlace del Blog creado para la película, en el que se pueden ver entrevistas con el director y los actores y esta curiosa ilustración que resume claramente el espíritu de la película.

http://www.notodo.com/after/

 

Sepalo