Cincuenta Sombras 1

Título original: Fifty Shades Freed

Año: 2018

Duración: 105 min.

País: Estados Unidos Estados Unidos

Dirección:  James Foley

Guion: Niall Leonard (Novela: E.L. James)

Música: Danny Elfman

Fotografía: John Schwartzman

Reparto: Dakota Johnson, Jamie Dornan, Eric Johnson, Eloise Mumford, Rita Ora, Luke Grimes, Victor Rasuk, Max Martini, Callum Keith Rennie, Bruce Altman, Arielle Kebbel, Robinne Lee, Brant Daugherty, Kim Basinger, Marcia Gay Harden, Fay Masterson, Tyler Hoechlin, Dylan Neal, Michelle Harrison, Amy Price-Francis, Andrew Airlie, Sachin Sahel, Gary Hudson, John Emmet Tracy, Lisa MacFadden, Laura Jacobs, Brad Harder, Ashleigh LaThrop

Productora:  Universal Pictures

Nota: 0

Nada por aquí y nada por allá. Quizás, lo único destacable de esta supina excrecencia del guarrerío interruptus es saber que la tercera es la definitiva. Ya no hay más. Ni queda leña en el fuego, porque nunca la hubo, ni tampoco más ganas de echar  fuego a un asunto al que tanta leña le hemos dado. Siempre ha sido de prudentes no hacer leña del árbol caído, pero es que este árbol nos ha caído como un condón de aglomerado. Esta trilogía es la escoria cinematográfica más estúpida, inútil, incompetente y desinfladora que ha soportado la pantalla internacional en los últimos 6 años. Y su capítulo final, en consecuencia, está a la altura de ese nivel de gatillacerismo romanticoitus desarrollado a lo largo y fofo de la saga.

CINCUENTA SOMBRAS LIBERADAS no es sino la guinda del pastel, el Ferrero Coñez de este San Valentín para enamorados ni salidos ni entrados, el saldo lacasito de este Sex Shop de Nestlé. Cincuenta Sombras 2Como muestra de cine erótico es tan estimulante como un documental de Julian Muñoz en la cárcel, que incluyere escenas de sus fantasías comiéndole el alba precarcelaria a la Pantoja en los tiempos en los que se sacaba la chorra para mear de camino a El Rocío. Comparar esto, por ejemplo, con NYMPHOMANIAC, de Lars von Trier, es como como incluir un cd de Kiko Rivera Dj en la discografía de Claude Debussy. Vamos, PRELUDIO A LA FIESTA DE UN FAUNO. Volvemos al mismo mojigaterismo de Christian Hedior, a la misma pamplina lenceritante, a la bragueta del Nuevo Testamento, al gimoteo Timoteo, al orgasmo envasado al vacío, a la sofisticación convertida en yemas de Santa Teresa, al dildo para hacer Ligeresa y a la Penetración Triunfo. Y, bueno, como ejemplo de sadomasoquismo fílmico, pues lo que se dice doler, verla duele mucho, casi tanto como preferir, antes que verla más de diez minutos,  que te tatúen a soplete los tres títulos enteros de la terna en el órgano al que se supone que va dirigía esta acumulación de dolores Sogoma y Potorra.Cincuenta Sombras 3 Aquí se confunde panceta con velocidad, látigo con tocino y subidón con Terelu Campos: de eyacular y no echar ni gota ni pota.

Para más suplicio me vicio, se adjunta para la ocasión una trama con psicópata tan compleja como el mecanismo de un gallumbo para nudistas. Si se levanta Hannibal Lecter, le da de ostias al pelele secuestrador hasta que los corderos dejen su silencio para cantar DESPACITO, en versión de Pedro, el de HEIDI, dedicada para Copito de Nieve.  Nada, espanto sobre espanto. Seguimos con unos protagonistas que si son más rancios se ponen a vivir en PUENTE VIEJO. Sobre todo él es que parece que lo haya concebido una muñeca de Famosa dirigiéndose al portal. Aún no sabemos si es un personaje o un ceda el paso. Menos mal que ya le han puesto el Stop, así ya no que habrá que aguantarle más esa gestualidad de freno de mano, ni a ella su sempiterna condescendencia de embrague. Por fin el fin a este flácido kamasutra de Ikea, a este fotonovelón sin chichi y sin nabo, a esta boba, infumada y olvidable versión de la Bella Azul y el Príncipe Durmiente patrocinada por Consoladores Logroño…. Que ya lo sabe usted, cómprese usted un consolador Logroño, y verá qué gustito para su…  “Despacito, quiero respirar tu cuello despacito…”

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