La séptima edición del South Pop de Isla Cristina cierra con una sonora ovación y consolidando su propuesta como una de las mejor confeccionadas en la saturada vorágine festivalera nacional. Es cierto que la organización ha ido mutando sus carteles desde propuestas más minoristas a músicos más reconocibles por el gran público haciendo que el festival tenga vida propia más allá de los acordes que suenan en el anfiteatro del parque de Isla Cristina.

South Pop Isla Cristina Ganglios

Aunque Los Ganglios no son precisamente de esos grupos de la gran masa, o sí. Media entrada o más para el arranque del festival, algo que nunca vimos para balar, gritar, reír y flipar con un grupo que nos traslada a la movida madrileña más mamarachera de Almodóvar o McNamara. Los Extremeños proponen un show que roza sibilinamente lo grotesco y lo brillante. Una base sencilla y un Xoxé Tétano en estado de gracia son suficientes para hacer revolcarse al público, incluido niños, por los suelos. Desde el Pop Zoológico de “Babieca Hiede” (mención especial para Rafael Filiete) hasta “Caudillo Amarillo” pasando por la más reconocible de sus canciones “LoL”, los Ganglios no dejaron nada en casa, bueno sí, los visuales. Mala hora para ellos aunque el “madrugón” mereció la pena para comprobar que en directo son todavía más divertidos que grabados.

Tras los Ganglios uno de esos grupos que uno no sabe que pensar, menuda evolución para ellos. Tras seguir la fórmula de Artics Monkeys y su “Who the Fucks are Arctic Monkeys” Sexy Zebras tras apuntar a grupo moja bragas de turno con ese Rock para chicos Hilfiguer se han sacado un mucho más que decente “Somos los putos Sexys Zebras”, más oscuro, más cerdo, mejor. Un disco que defendieron a cara perro sin perder cierta pose que siempre les ha caracterizado y ofreciendo un bolo consistente, atentos habrá que estar para ver si seguimos apostando por este nuevo rumbo. Tras ellos y media hora de descanso escuchando temazos en el ambigú arrancó Smile, trayendo consigo una pequeña parte del Missisipi. Delicado concierto cargado de folk ibérico con alguna perla como “City Girl” que puso a todo el recinto, que ya empezaba a llenarse, a bailar.

South Pop Isla Cristina Smile

Pero si hubo un grupo que concentró a más gente fueron los murcianos Second que desplegaron toda su magia entrada la noche. Poca especulación para ellos soltando canciones como “2502” a las primeras de cambio para dejar claro que habían venido a por todas. Guitarras vitaminadas con ritmos acelerados en una versión moderna de lo que era Danza Invisible para dar un espectáculo perfecto, pero distante, plastificado. Se mira, se baila pero no se toca tal vez es aquí donde el Second falla. La conexión con el público que se sabe cada coma sus canciones es total pero con el resto queda distante, solo apto para fans.

En el polo opuesto, Niños Mutantes. Su concierto es imperfecto, a Juan Alberto le cuesta llegar a sus propias canciones pero su rollo es el del pueblo, un concierto sudoroso, guarro, intenso, cojonudo. Es cierto que los granadinos eligieron más canciones de sus últimos discos para deleite de sus fans más recientes y se dejaron algunos clásicos en el baúl para los más viejos (como el que escribe). Varios momentos para el recuerdo, especialmente la emocionante “Todo Va a cambiar” o la reivindicativa “Caerán los Bancos” además del clásico moderno “Te favorece tanto estar callada”. Pero si hubo un momento para el recuerdo fue en el bis, no planificado, que ofrecieron. Una versión de esas que será difícil olvidar, “Where is My Mind” de Pixies nos teletrasportó a la piel de Tyler Durden para acabar de despegar en uno de los mejores conciertos que le vimos a los granaínos. Excelente momento para verlos.

Y hasta las, casi, las 6 de la mañana escuchando temazos con la barra abierta en el recinto de la mano de los Djs (La Mujer Barbuda) para cerrar con Mi gran noche de Raphael, que eso fue, un jodida gran noche.

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