Sansan 2016 Cronica LHR

Comenzaba la segunda jornada festivalera en Gandía, salpicada por la problemática suscitada debido al reducido número de baños y aseos para los asistentes, sin duda el punto flaco de esta edición en comparación con las anteriores, dónde en este aspecto fueron sobresalientes. A pesar de la rápida reacción de la organización incluyendo más urinarios en el ya escaso espacio que ofrece Falkata, el descontento fue notable.

Muchas gafas de sol para ver abrir la tarde de viernes a Amatria, que respondió ante el numeroso público con un bolo muy intenso y sintentizado que con temas como Chinches o El Golpe, puso las pilas a los más madrugadores.

Le tocaba el turno al gran personaje Ángel Stanich, con su inconfundible estética, que a esas horas le estaría haciendo sufrir de lo lindo. Estuvo en su línea, muy activo y acompañado de unos músicos que sonaron increíblemente bien dio un paseo por su Camino Ácido. Seguramente temas como Carbura o Metralleta Joe, no serían exitos puestos en otra garganta que no fuese la de Stanich. Que voz tan peculiar!

Empezaba a atardecer sobre las montañas que hacían las veces de telón de fondo del festival y era el turno de Modelo de Respuesta Polar en el escenario principal. Seguramente asistimos a una de las grandes y agradables sorpresas del festival. Borja y compañía estuvieron presentando parte del que será su tercer álbum lleno de ritmos y letras cotidianas que este verano serán coreadas y bailadas en festivales como el SOS 4.8 o el Sonorama.

Las siguientes tres actuaciones serían de lo mejorcito de la jornada. Comenzó La Habitación Roja, que jugando en casa y con un lleno casi hasta la bandera, no arriesgo mucho e intercaló temas como Indestructibles o Febrero para que todo el recinto pudiese corearlos con cortes de su nuevo álbum, Sagrado Corazón, que ya habían dejado asomar por las redes. Estamos seguros que You Gotta Be Cool o Volverás a brillar van a ser dos fijos en sus setlist de toda la gira.

Cronica Sansan 2016 Viernes

La gran actuación de la noche, sin duda, fue Corizonas. Pura energía, puro espectáculo sobre el escenario principal. El peculiar director de esta orquesta, Javier Vielba, dio un derroche de energía durante toda la sesión, arengando a bailar al público entre tema y tema. Sonaron Run to The River, Si Todo va Bien con el que la gente fue animándose. Como colofón, I wanna Believe, previo discurso motivador de este improvisado orador, que ataviado con su americana morada, bien podría ganarse la vida en cualquier iglesia de Harlem. Como ya dijimos, hacen falta más grupos como Corizonas.

El tridente lo completó L.A. Sobriedad en el escenario, con una iluminación cuidada y una distribución en escena sin nadie “presidiendo” el centro del escenario. Sin duda, un guiño de sencillez y de igualdad a salirse de lo establecido. Quizá uno de los directos que mejor sonó en todo el festival, con Stop the clocks, Secrets Undone o Dualize quedó patente la gran influencia americana que tiene esta banda mallorquina y que la voz de Luis es brutal incluso en grandes escenarios. Cerraron con Hands un set redondo y muy completo.

Cuando Alaska apareció en escena escoltada por sus dos bailarines, y rodeada de un estupendo y geométrico atrezzo, confirmamos que aquelló iba a ser un puro espectáculo más de baile que de voz para que todos los presentes, y para aquel momento no cabía ni un alfiler, pudiesen regocijarse cantando todos los clásicos de Fangoria. Absolutamente, Ni tú ni nadie, A quién le importa… sonaban casi más alto desde las voces del público que desde el escenario.

Como guinda a esta segunda noche, Varry Brava. En la primera edición, y por un retraso de horarios, pasaron de tocar a media tarde a ser el cierre de la jornada, y fue la más agradable sorpresa que tuvimos. Desde entonces, son fijos para dar el portazo final derrochando energía y electrónica a partes iguales para que los que aún quedan de pie a esas horas terminen de destrozar sus zapatillas bailando No Gires o fundiendo la garganta con Oh! Oui Oui. Óscar Ferrer y sus chicos han dado con la tecla para animar a las masas a última hora, y lo consiguen en cada espectáculo, haciendo que los festivaleros acaben la jornada exhaustos.

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