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The Chemical Brothers

Don’t Think

[EMI; 2012]

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Los “hermanos químicos” han realizado uno de los trabajos más importantes de su carrera: el de poder plasmar los sentimientos que se producen cuando vas a un concierto suyo. Una experiencia que muchos de nosotros hemos podido disfrutar en  las diversas ocasiones que los hemos tenido por nuestro país. Mitad disco, mitad película, asiste al concierto desde tu ciudad, esa es la premisa.

Podemos considerar que el  directo de The Chemical Brothers es especial, y uno de los mejores Shows electrónicos, no hablamos en el ámbito más clásista, hablamos de sofisticación y presentación, Tom Rowlands
y Ed Simons son unos avanzados de su época.

Don’t Think  es una de las últimas canciones con del dúo londinense, pudimos escucharla por primera vez  en la banda sonora de “Cisne Negro”. Último film del cineasta Darren Aranofsky. Es también el  titulo que da nombre  a este “concierto-documental” rodado en el festival “Fuji-rock” de Japón, y que por supuesto está incluida en su Set.

Para la realización de este documental han contado con el director Adam Smith, importante creador audiovisual, que ha trabajado, entre otros, con The Streets y  Madness . Suyos son también, por ejemplo, algunos capítulos de las series inglesas Skins o Doctor Who.

Precisamente por haber trabajado con Chemical Brothers  en sus dos ultimas giras, “Push the button” y “We are the night”, Smith se antoja el directo ideal para la elaboración de este proyecto. Para la elaboración del presente trabajo, el realizador ha utilizado un equipo de 21 cámaras, para no perderse ni el más mínimo detalle en lo que se refiere a la captura de todas las sensaciones que pretender dejar reflejadas.

Durante el trascurso del documental, el espectador tiene el privilegio de sentirse presente en el recorrido del concierto. Entran ganas de bailar y de sentirse involucrado en un evento de las características del que se está contemplando en la pantalla grande.

Don’t Think es una invitación a la  fiesta: se consigue transmitir la progresión en aumento que genera el concierto en vivo.El track list elegido para el guateque es un compendio de obras nuevas y clásdicas de los químicos, destacar el portentoso cierre de “Block Rockin’ Beats”  previa asisitencia de “Galvanaize”o la aportación de la siempre resultona “Hey Boy, Hay Girl”, pero la selección musical en este caso , es de una importancia mucho menos capital que la orgía visual.

Smith logra esto al saber sincronizar perfectamente los constantes cambios de planos al acelerado ritmo de la música del dúo. Sus efectos visuales provocan verdaderos  ataques de ansiedad en ciertas ocasiones. En otras, no podemos dejar de aplaudir, e incluso babear ante lo que estamos visionando.

También vemos la reacción eufórica del público japonés dentro del evento, cómo se desmelenan y cómo hay  personas que llegan a  delirar con lo que están experimentando.

The Chemical Brothers durante hora y media nos sumergen en su órbita, nos hacen  volar y deleitarnos con un viaje de ida y vuelta a Japón que tardaremos en olvidar. Cuesta destacar un solo momento de todo el documental, pues esta lleno de secuencias grandiosas. Smith se revela al otro lado de la cámara como el aliado perfecto de esta aventura audiovisual portentosa.

Simplemente increíble, para muestra un botón.

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