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Continuamos en nuestro Especial con lo mejor de 2011, paso para el cine español, diez perlas que no me perdería en mis vacaciones navideñas.

Tras el año tan prolífico que ha tenido nuestra sección de cine, este año repasaremos lo que ha sido el 2011 en cuanto a creación del séptimo arte. Estas son las diez imprescindibles películas para Slithersmusiczine del cine español de 2011.

Nº 10 PRIMOS, de Daniel Sánchez Arévalo

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Pese a seguir sin superar AZULOSCUROCASINEGRO, Sánchez Arévalo levanta el vuelo tras la muy fallida GORDOS. Esta comedia sobre un abandonado en el altar, que intenta cambiar el rumbo a su debacle, emprendiendo un viaje al pueblo en el que veraneó hasta su juventud, tiene dos notables argumentos para valorarla: una estupenda secuencia de apertura y la luminosa interpretación de Inma Cuesta.

Imperfecta, pero con encanto, seguimos esperando de su director una alegría tan emotiva como la de su soberbio debut.

Reseña de la película

 

 

 

 

 

 

 

Nº 9 CHICO Y RITA, de Fernando Trueba

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El cambio de tercio que supone CHICO Y RITA en la trayectoria del creador de BELLE EPOQUE ha constituido una agradable sorpresa, que no llega a cuajar una grandeza superior, debido a unas licencias algo tópicas y superficiales en el guion. Sin embargo, esta fresca tentativa en el cine de animación deslumbra en el apartado escenográfico y en el musical.

Los dibujos y el diseño de ambientación prestado por Javier Mariscal son originalmente sencillos, coloristas y atrevidos. En cuanto a su banda sonora, ésta es excelente y la película cuaja sus mejores momentos cuando decide exponer determinadas influencias de la música cubana, por ejemplo, en el jazz norteamericano.

Reseña de la película

 

 

 

 

 

Nº 8 CINCO METROS CUADRADOS, de Max Lemcke

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Inferior a la implacable CASUAL DAY, la esperada nueva obra del madrileño Max Lemcke es, sobre todo, una muestra de cine necesario. Esta historia de una pareja que, de la noche a la mañana, ve como el sueño de una vivienda propia se queda con las paredes al aire nos da de bruces con la realidad más inmediata. El cine español -tan escapista, ensimismado y remolón-, en CINCO METROS CUADRADOS, halla una sana tentativa crítica.

Pese a algunas imprecisiones en el resto de personajes, el perfil del protagonista, su comprensible desesperación, junto con un denso pesimismo ambiental de fincas, pilares y ladrillos abandonados, dan lugar a una obra con las intenciones mucho más loables que sus dignos resultados.

 Reseña de la película

 

 

 

 

Nº 7 MEDIANERAS, de Gustavo Taretto

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Esta romántica coproducción hispano-argentina es una de las propuestas más desenvueltas y originales del año. Taretto salta al terreno del largometraje abordando su homónimo –y delicioso- corto anterior. Esta crónica de dos urbanitas bonaerenses, con las necesidades de amor vecinas y sin tropezarse, impone una suerte de collage afectivo, que causa, la mayoría de las veces, una grata simpatía en su recepción.

La dificultad de amarse vista a través de dos malheridos que se necesitan y no saben que están el uno junto a la otra. El realizador impone un punto de vista obcecadamente confesional, al que le sobra un exceso de verbalidad subjetiva. No obstante este ligero abuso, el film seduce por la honesta modernidad con la que está concebido. La planificación es muy ingeniosa. Demasiado alambicada, pero resuelta, irónica, sincera, y creíble aún en sus delirios.

 Reseña de la película

 

 

Nº 6 EVA, de Kike Maíllo

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El mejor debut del cine español de este año. Kike Maíllo entra por la puerta grande en el club de los realizadores a seguir. La osadía de EVA le hace merecedor de esa expectativa. Su incursión futurista, sólo por el hecho en sí de su estímulo, ya califica su proeza. La película se mueve con una dignidad asombrosa por el terreno de la ciencia ficción. Maíllo acierta al imponer una reconocible –de un denso tono "vintage"- escenografía, por el que las criaturas robóticas se mueven con naturalidad.

EVA concluye dirimiendo una interesante reflexión sobre la materia sobre la que emergen los sentimientos humanos. El realizador nos obsequia con un par de secuencias magníficas, en las que el lado oscuro de la criatura robótica estudiada gira el tono del film hacia una inquietante malignidad. Inesperada, plausible, diestra, admirable y con una niña que le roba la atención al resto del elenco adulto.

 Reseña de la película

 

 

 

Nº 5 MIENTRAS DUERMES, de Jaume Balagueró

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Jaume Balagueró aparca momentáneamente la saga REC para, en solitario, esgrimir un estimulante ejercicio cinematográfico. MIENTRAS DUERMES va cociendo el miedo que desea cocinar, adhiriéndose al itinerario perverso, agudo y letal de su formidablemente venenoso protagonista: un portero de una finca, con ganas de hacer pasar algo peor que malos ratos a algunos de los vecinos.

La argucia más impactante es la de hacer que el espectador se identifique con él, haciendo de su maldad un atractivo casi heroico. Balagueró sale indemne de un par de secuencias realmente complejas de solventar. El catalán traza un elegante ejercicio de interiores, reverso clásico, no sanguíneo ni gritador, del que nos había acostumbrado en REC.

La mirada de Tosar se convierte en el más diabólico de sus aliados. Firme, austera, atractiva y borde. Contemplaciones, las justas.

Reseña de la película

 

 

Nº 4 GUEST, de José Luis Guerín

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La cámara de José Luis Guerín se transforma en GUEST, con naturalidad de errante caminador de la vida alejada, en un atento diario de viajes. El autor de EN CONSTRUCCIÓN da otro enriquecedor giro de tuerca a esa inercia despojante, en la que ha sumido su concepto de crear cine. GUEST es la respuesta a ese dilema, la exposición sin retórica de los elementos que constituyen su planteamiento. Cine es el resultado de la interacción de tres factores creativos: una voluntad que mira, un objeto –la cámara- que captura lo que incita a aquella y la realidad que se ansía capturar. O lo que es lo mismo, Jose Luis Guerín, su pequeña cámara digital y su itinerario de festivales por el mundo.

El realizador aprovecha sus viajes para reivindicar el carácter documental del viejo cinematógrafo, pero aportando la moderna necesidad contemporánea de dejar emerger la personalidad de quien lo utiliza. Cine de autor con la pureza cinematográfica como causa, y con el franco deseo personal como único empeño.

 

 

 

Nº 3 NO TENGAS MIEDO, de Montxo Armendáriz

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Montxo Armendáriz vuelve a asombrarnos a todos los que, desde sus inicios, hemos valorado la férrea nobleza narrativa, mediante la que ha logrado construir una de las trayectorias cinematográficas más sólidas de nuestro cine. La sorpresa fundamental que causa NO TENGAS MIEDO es la seria modernidad escenográfica con la que está construido el milimétrico seguimiento a su cercada protagonista: una joven que sufre, desde su niñez, el acoso abusivo de su padre.

El autor de OBABA orquesta una pulcra capturación de ese drama, dirimiendo una coherentísima exigencia a su cámara: la total censura a cualquier mostración que trasgrediereel pudor contemplativo con el que decide escenificar la silente desazón de la joven. Armendáriz veta el morbo para, desde su silencio, ir a los añicos del alma de su flagelado personaje. El resultado es una obra alentada con una compleja serenidad dramática, en la que víctima y verdugo están bien señalados y mejor urdidos. Michelle Jenner infunde coraje, serenidad y tortura callada a un personaje que, literalmente, borda. Un eslabón sensible y cierto, que engrandece una filmografía impecable.

Reseña de la película

 

Nº 2 LA MITAD DE ÓSCAR, de Manuel Martín Cuenca

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El autor de la inolvidable LA FLAQUEZA DEL BOLCHEVIQUE alcanza, con la exquisita LA MITAD DE ÓSCAR, una envidiable madurez creativa. El film constituye su honda delicadeza observativa dirimiendo un sensorial dueto de silencios, contemplaciones y recelos escondidos. Una historia de amor esquivo y molesto, de atracciones pasadas, a las que alguien quiere poner el punto final, y a las que el otro, obsesivo, se empeña en mantenerlo suspensivo. La grandeza del film hay que adjudicarla a la forma de contarla que exhibe Martín Cuenca.

El realizador lo hace mediante las miradas que uno implora a la otra. LA MITAD DE OSCAR guarda en su interior la secuencia más bella del año: viento, mar al fondo, dos personajes perdidos, búsqueda, aislamiento y deseo. Formidable, austera, mínima y valiente. Sólo un cineasta de fuste es capaz de solucionar el conflicto con la brutal serenidad que dirime Martín Cuenca en una escena inolvidable, dentro de la habitación de un hotel: un hombre y una mujer, el uno frente al otro y sólo las palabras precisas y el dolor en la piel.

Reseña de la película

 

 

 

Nº1 NO HABRÁ PAZ PARA LOS MALVADOS, de Enrique Urbizu

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Desde que la pudimos disfrutar el pasado mes de septiembre, tras su loado paso por el Festival de cine de San Sebastián, muchos tuvimos la grata sensación de que estaba a años luz del resto de producciones nacionales de este año. Digámoslo prontito, NO HABRÁ PAZ PARA LOS MALVADOS es cine puro. Cine engendrado con sabiduría de versado en el arte de narrar, de experto controlador, de veterano ducho en el engranaje, sabedor de que la bomba de relojería que le ha caído entre manos lo mismo puede reventarle el crédito, que acorazarlo para lo posteridad. A Urbizu le pasa esto último. Su última obra es una lección de templanza relatante, solo apta para artesanos empeñados en su oficio.

NO HABRÁ PAZ PARA LOS MALVADOS es un thriller policial, en el que lo más importante es la compleja maraña de intereses con la que está dispuesta la información del espectador. Existe una jugosísima disparidad de privilegios, pues durante muchos tramos del film éste último posee un conocimiento de eventualidades que no posee Santos Trinidad, el memorablemente sórdido personaje central.

Urbizu hace actuar a su arrollador protagonista de forma absolutamente instintiva, atendiendo sólo a su más urgente necesidad. El realizador sitúa la cámara a la altura de su aliento, de su impaciencia, de su villanía y, sobre todo, de su perseverancia. La estructura narrativa se sostiene en torno a tres tramas: la de la búsqueda del policía homicida, la de la brigada judicial encargada de esclarecer el reguero de sangre dejado por éste, y una tercera, que aparece en forma enigma conspirativo, y que, de forma magistralmente urdida, es solucionada por el primero sin que él lo sepa.

Una secuencia de apertura antológica, una acertada utilización de un inquietante Madrid de extrarradio, una implacable mirada crítica sobre determinados tejemanejes policiaco-judiciales, una espeluznante, válida evocación de un terrible hecho histórico reciente, una seca utilización de la violencia, y la mejor interpretación masculina del año, a cargo de un José Coronado eléctricamente degradado, atento, ladino y certero, hacen de NO HABRÁ PAZ PARA LOS MALVADOS una obra fascinante y brutal. Nos encantaría que a Urbizu le llovieran todos los premios. Nos ha encantado reencontrárnoslo en tan espléndido momento de cine y forma.

Reseña de la película

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