The Childhood Of A Leader POSTER

 

THE CHILHOOD OF A LEADER, de Brady Corbet

Nota: 7.2

Muy atractivamente dirigida por Brady Corbet, a THE CHILHOOD OF A LEADER quizás le haga un flaco favor el hincapié que se está haciendo sobre ella, en tanto que obra que aborda un acercamiento a una posible infancia de Adolf Hitler. No le hace justicia y decepcionará a más de uno. Ambientada, sí, en la Francia del incierto periodo transcurrido al concluir la Primera Guerra Mundial, la película describe las particulares vivencias de una familia norteamericana afincada en una población de campesinos, en principio bastante alejada de la gran urbe. El padre es diplomático. La madre se dedica a que todo en la casa esté en orden. Ninguno de los dos parece preocuparse demasiado por las andanzas allí adentro de su pequeño hijo. Éste, poco a poco, acaso movido por esa pertinaz desatención irá tejiendo una maraña de conspiraciones de intrahogar, que darán al traste con la extraña paz instaurada en esos adentros.

A pesar de algunas imperfecciones de guión (el peso del historicismo analítico merma la indagación en la personalidad del protagonista infantil) , impacta el enorme coraje que dirime el debutante realizador asumiendo no pocas osadías y riesgos: su puesta en escena mantiene un jugosísimo equilibrio entre una evocación escénica a la pulcra precisión densificante de Kubrick, sibilinamente combatida mediante un aliento perverso, deudor de la intensidad desquiciante deparada por el gran Robert Mulligan en la insuperable EL OTRO. A destacar sobremanera los modos y resultados en pantalla de la impactante banda sonora de Scott Walker: antológico fundido en negro de arranque y su yuxtaposición junto al rostro infantil tras la ventana.

 

One Floor Below Poster22º) ONE FLOOR BELOW, de Radu Muntean

Nota: 8.4

Autor de la aclamadísima MARTES, DESPUÉS DE NAVIDAD, Radu Muntean decide aplicar su acreditada solvencia observativa en el seguimiento de un soberbio e impenetrable personaje central. ONE FLOOR BELOW nos presenta a Sandu Patrascu, un gestor de matriculaciones de automóviles, que, de vuelta de pasear con su perro, es testigo de un extraño acaecimiento. Subiendo las escaleras de su casa, de súbito, en el piso situado bajo del suyo escucha una discusión entre un hombre y una mujer. Sandru se para a escuchar, cuando, sin esperarlo, la puerta de la casa se abre y, de ella, sale el primero. Apenas sí cruzan unas palabras y Sandru continúa con su marcha. A la mañana siguiente le llega la noticia de que ella ha aparecido muerta. Durante las pesquisas policiales, Sandru no confesará que fue testigo de la salida de ese hombre.

Film de clara vocación hiperrealista, sin embargo, supone una severa reflexión sobre la incoherencia del ser humano, sobre el misterio del porqué de nuestras decisiones, sobre el enigma de las reacciones inexplicables y del cómo ese desajuste termina pasando la factura de la desesperación y el desencuentro con la propia conciencia. Muntean, ayudado de una descomunal interpretación del gran Teodor Corban, toma la decisión de adherirse al itinerario físico que describe la habitualidad del fin, apoyando así la firmeza del material escrito en no explicar jamás los motivos del extraño silencio del protagonista. De la fértil extrañeza que se dirime entre ese crudo apego detallado a las acciones encuadradas de éste y la inflexibilidad en mantener en sigilo su interrogante, ONE FLOOR BELOW extirpa su milimétrica suficiencia.