South Pop 2012 Cronica

Cuarto año consecutivo que nos acercamos al South Pop de Isla Cristina aunque este año por motivos de fuerza llegamos el sábado, razón por la cual decidimos quedarnos unos días más.

Podríamos hablar de los conciertos, para eso ya vendrá la crónica,  que vimos ese día (mención especial para Friska Viljor), del sonido, del directo de la fiesta con el Dj, pero este año creo que nos vamos a centrar en otros detalles, creo que va siendo hora de poner a cada uno en su sitio y de desvelar ciertos aspectos de todo lo que rodea al festival.

El South Pop es un festival para todos los públicos, y no me refiero a que los más pequeños tienen cabida en el evento, me refiero a que es un festival donde pueden convivir todas las edades desde la apertura al cierre. El respeto que existe entre el público es abrumador, es increíble ver como los padres se sientan junto a sus hijos a disfrutar de un concierto y le explican todos los entresijos de la música. Es muy gratificante tener a un Dj pinchando en la piscina del hotel mientras los más pequeños disfrutan de sus juegos con MÚSICA (en mayúsculas, por favor) de fondo…

La organización ha encontrado el equilibrio perfecto entre público y artista, mezclándolos entre sí y dejándolos hacer a su aire, por lo que es fácil tumbarte en la piscina al lado de Sarah Cracknell sin que ésta se sienta apabullada por los asistentes.

Este año me gustaría destacar un detalle, la barbacoa gratuita del domingo. Desde sus inicios la organización decidió agradecer la presencia de los asistentes brindando una barbacoa sin coste alguno solo por acudir al festival, era el regalo perfecto. Cuando uno va a un festival y se levanta el domingo lo primero que siente (aparte de cierto dolor de cabeza) es la tristeza del final, tanto tiempo esperando algo para que luego se acabe volando. Sin embargo en Isla Cristina la película cambia considerablemente, se crea la oportunidad de comentar todo el fin de semana, de descansar el último día sentado bajo un árbol con tu plato de atún, arroz o coquinas. Nadie, absolutamente nadie, puede criticar una acción así y sin embargo este año se han superado a sí mismos. No sabemos la razón por la cual se ha decidido cambiar la barbacoa en el hotel en vez del recinto pero os aseguramos que cuando estábamos saboreando los manjares que nos regalaron en el hotel teníamos la sensación de que el festival no se acabaría nunca, por eso nos quedamos hasta el final.

Pero aún hay más, la forma en la que el pueblo se vuelca, la atención que recibimos por parte de los habitantes y sobre todo de la organización son para quitarse el sombrero. Desde esta página os recomendamos que repitáis nuestra experiencia, el SouthPop no son solo los días del festival, al SouthPop hay que ir una semana, ya sea antes o después del festival y descubrimos que no fuimos los únicos en hacerlo. 

El cariño de la gente del pueblo se nota en las atenciones de cada sitio en el que te tomas unas cañas y unas gambitas (por favor, no dejéis de visitar la marisquería Celeste, deberían de hacerle un monumento a esa familia!!!), las playas del pueblo, lejos de explotación turística agresiva son testigos del respeto que merecen nuestras costas. Hasta nos llevamos un buen recuerdo del mercado del pueblo, donde nos trataron como si fuésemos familia.

Señor Fredi Vaz, no solo es usted un anfitrión inigualable, además es un visionario.

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