Monkey Week 2014 Cartel

Monkey Week suma en su sexta edición, a celebrar del 10 al 12 de octubre en El Puerto de Santa María, 53 nuevos nombres a su ya extensa programación

Delafé y las Flores Azules, que cumplen este 2014 diez años sobre las tablas, encabezan este más de medio centenar de bandas que se unen al cartel del festival. La banda catalana ofrecerá un concierto el sábado 11 de octubre, en la Noche Magno que tendrá lugar en la Sala Mucho Teatro, como uno de los platos fuertes de esta edición. Sus compañeros de cartel esa noche en ese mismo espacio serán los ya anunciados Ginferno y Los Saxos del AvernoPerro y Unicornibot.

Music Komite, una de las revelaciones de la pasada edición, se unen a su vez a la programación de la misma noche en el Escenario Son Estrella Galicia, ubicado en el Teatro Municipal Pedro Muñoz Seca. Esta singular formación, una plataforma colectiva creada en 2005 por músicos, diseñadores y videojockeys, abrirán los conciertos de dicho espacio, que albergará la misma noche las actuaciones ya confirmadas de Forest Swords y Dorian Wood.

Con estas dos incorporaciones se cierran los escenarios principales de noche: el Escenario Son Estrella Galicia del Teatro Municipal Pedro Muñoz Seca y la Sala Mucho Teatro, que albergará la tradicional Jägermeister Opening Night y la Noche Magno.

Además de estos dos nombres, un total de 51 artistas se suman a la programación del Circuito de Showcases Fundación SGAE, que tendrá lugar los días 10, 11 y 12 de octubre como viene siendo habitual por diferentes salas, bares y espacios de la ciudad.

En el apartado nacional, encontramos propuestas como el shoegaze sideral de Blam de Lam, los ritmos bailables de Boss & Over, la electrónica lo-fi de BTheFake, la fina sensibilidad de Carmen Boza, la crónica urbana de Chencho Fernández, el árido country western de Coppermine, los sonidos clásicos de Drum Mama, el brit pop con letras en castellano de El Imperio del Perro, las melodías en estado de gracia de Full, el dreampop preñado de psicodelia de Hi Corea!, la efectiva urgencia pop de Homeless, el math rock con tintes progresivos de Jardín de la Croix, el funk sudoroso de Juan Rozoff, la esquizofrenia kraut de Jupiter Lion, las canciones seductoras de Kenedy, el noise ensoñador de La Gran Alianza, la fusión de ritmos dispares de La Selva Sur, el space funk de La Suite Bizarre, el poderío de un bluesman singular como Little Boy Quique, el power trio de rabioso punk Little Cobras, la mirada al pasado de Los Quiero, la visceralidad escénica y sónica de Miraflores, la experimentación sonora de Montgomery, el aplomo stoner de Mother Gun, el indie rock noventero de MOTT, la contagiosa febrilidad de Oh, Trikelians!, el doom metal sin miedo al riesgo de Orthodox, el rock confesional de Paul Zinnard, los sonidos amazónicos de Pelo Mono, la mirada sureña de los siempre increíbles Pony Bravo, el southern rock sin prejuicios de Rusty River, la orfebrería pop de Señor Blanco, el bizarro punk electrónico de Siesta!, la vuelta a la música de raíces de Surrounders, los himnos generacionales de Terrier, el retorno al canon indie clásico de The Indian Summer, la pegada garagera de The Loud Residents, el punk rock a ritmo de fuzz y reverb de The Saurs, el luminoso resplandor de The Ships, la brillante sofisticación de Tiger & Milk, el ochenterismo ilustrado de Trajano!, la huida del encasillamiento de Trepàt, el viaje entre lo cavernoso y lo fronterizo de Sweethearts from America, los juegos de guitarras de Tyrell Corporartion, y el trip hop cálido y envolvente de We’ve Got Enemies.

En el lado internacional, encontramos a los austriacos A.G.Trio y su exitosa concepción de la electrónica de baile, los portugueses Jibóia con su kraut de tintes orientales y africanos y los enérgicos Killimanjaro con su heavy metal siempre en deuda con los clásicos, los británicos de origen lituano Keymono y su frenética invitación al baile, y los chilenos Natisú -la hermosa y melancólica propuesta de Natalia Suazo- y Prehistöricos, una de las bandas más en forma de su país con su facilidad pasmosa para evocar paisajes de singular belleza.