Relatos Salvajes Imagen 1

Título original: Relatos salvajes

Año: 2014

Duración: 115 min.

País: Argentina

Director: Damián Szifrón

Guión: Damián Szifrón

Música: Gustavo Santaolalla

Fotografía: Javier Juliá

Reparto: Ricardo Darín, Darío Grandinetti, Leonardo Sbaraglia, Érica Rivas, Oscar Martínez, Rita Cortese, Julieta Zylberberg, Osmar Núñez, Nancy Dupláa, Germán de Silva, María Marull, Marcelo Pozzi, Diego Gentile, María Onetto

Productora:  Kramer & Sigman Films / El Deseo / Telefé

Nota: 7

Tras la entusiasta acogida en su participación dentro de la Sección Oficialdel último Festival de Cannes, y tras haber disfrutado de un arrollador éxito de público en su país, llega por fin a nuestras pantallas la esperada producción argentina RELATOS SALVAJES. Se trata del tercer largometraje de Damián Szifrón, reputado cortometrajista y realizador de trabajos televisivos argentino, tras EL FONDO DEL MAR y TIEMPO DE VALIENTES.

RELATOS SALVAJES, tal y como su propio título indica, se organiza en torno a un grupo de pequeños relatos cinematográficos, autónomos entre sí, que vienen a tener como nexo común la escenificación de un inesperado brote de violencia. El film agrupa seis segmentos narrativos independientes en los que los protagonistas de cada uno de ellos, de súbito, se van a ver enfrentados a un brote de cólera que ninguno espera al principio. Un grupo de pasajeros de un avión, una camarera de un restaurante nocturno, un conductor de automóvil que viaja por una solitaria carretera, un especialista en derribos con explosivos, un padre de una familia de clase alta y una pareja de novios en el mismo momento en el que hacen entrada en el banquete de su boda son los elementos centrales de los distintos capítulos.

Lo más curioso e interesante de la propuesta es comprobar cómo se las ingenia el realizador para reconducir la singularidad de su producto, salvaguardándolo del más que previsible peligro de la dispersión y el desequilibrio. En este sentido, cabe admitir que, pese a que, lógicamente, no todos los episodios resulten agraciados con el mismo atractivo, la solidez expositiva que Szifrón exhibe desde el primer momento se mantiene constante en cada uno de ellos. El argentino se revela como un notable diseccionador del hecho observado en cada escena, imponiendo una puesta en escena aguerrida, pertinaz, seca, atenta, briosa, en la que no se atisba el más mínimo atisbo de misericordia contemplativa.relatos-salvajes-imagen-2

En todos los episodios el hecho violento tarda en emerger. No nos hallamos frente a una propuesta en el que esa tesitura sea tratada con gratuidad ni discutible exhibicionismo. De alguna forma, la reflexión general del producto viene a ser que la brutalidad, la explosión del cólera, la imposible contención del impulso furioso anida en todo ser humano, ya sea como consecuencia del propio carácter de quien es irrumpido por ella (el conductor adelantado, el cliente que llega al restaurante), de la biografía pasada (la novia que descubre una infidelidad, la camarera enfrentada un hombre que marcó su infancia, un piloto de avión asaetado de desprecios) o como respuesta a un malestar ambiental generado en la corrupta, desquiciante, estresada sociedad contemporánea (un hombre multado de forma injusta por las autoridades municipales).

Szifrón posee, además, la astucia contemplativa de tolerar virulentos ramalazos de sarcasmo vigilador gracias a los cuales el film no se postula como una pretenciosa concatenación de aportaciones analíticas. Sus referencias al universo del cartoon (el episodio del enfrentamiento entre los dos conductores, el del avión) y a productos auspiciados por Quentin Tarantino, hacen que genéricamente el film pueda adscribirse al particular campus genérico de la comedia negra, por cuanto la ironía de la mirada impuesta por el director salpica vitriólicamente a todos los relatos. RELATOS SALVAJES es más un catálogo de posicionamientos vengativos personales que una tentativa rayana en el cine de terror. La comicidad, el sarcasmo desde el que está generada alimentan su desinhibición y la procacidad cotidiana de su verosimilitud.relatos-salvajes-imagen-4

En ese sentido, no queda  más remedio que destacar la formidable colaboración del exquisito plantel actoral reunido para la ocasión. La variedad de intérpretes no resquebraja jamás la consistencia generalizada del acecho impuesto por el punto de vista narrador. El festín de mordacidades, asperezas, sañas, recelos, arremetidas, desquicios, precipitaciones, brusquedades e impulsos repentinos es tan numeroso como coral es el grupo de eminencias contratadas (Darín, Grandinetti, Sbaraglia, Onetto, Cortese, Rivas, Zylberberg, etc.) para lograr que eso ocurra. Del combate aliado entre la aguerrida implicación de todos los rostros encuadrados y la borde intensidad casi pugilística del encuadre adjudicado surge la más destacable agudeza del film.

Con todo, pese a la brillantez innegable del producto, Szifrón no logra evitarle a éste en su globalidad una cierta sensación de deriva reiterativa. Da la impresión de que el orden de los episodios no favorece en absoluto a la valoración final. La ilación de los dos más largos en último lugar se antoja una idea un tanto arriesgada. Algunos de ellos (el de la cena con matarratas y el del accidente con víctima embarazada), además, padecen de una inexplicable precipitación en su conclusión, con lo que el esfuerzo escénico evidente del realizador no logra finalmente que el producto evidencie la irregularidad casi inevitable de un film episódico como es éste.

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