Sicario 2015 Cartel

 

Título original: Sicario

Año: 2015

Duración: 121 min.

País: Estados Unidos

Director: Denis Villeneuve:

Guión: Taylor Sheridan:

Música: Jóhann Jóhannsson:

 Fotografía: Roger Deakins:

Reparto: Emily Blunt, Benicio Del Toro, Josh Brolin, Victor Garber, Jon Bernthal, Jeffrey Donovan, Daniel Kaluuya, Maximiliano Hernández, Dylan Kenin, Frank Powers, Bernardo P. Saracino, Edgar Arreola, Marty Lindsey, Julio Cedillo

Productora: Lionsgate / Black Label Media

Nota: 8

No le hacía falta demostrarlo, pero,  con SICARIO,  Denis Villeneuve, pese a no lograr una obra tan redonda como gran parte de su magnífica trayectoria, vuelve a postularse como un cineasta indispensable dentro del panorama del cine contemporáneo. Su última obra es un severo ejercicio de director sagazmente convencido de sus capacidades manejando con pericia el protocolo de su genuina retórica polivalente,  una nada fácil prueba superada por un aguerrido impositor de ajustadas puestas en escena, siempre hábil, atento a la adaptación de su versátil celo realizador.

Tras la entrega, casi continuada, de dos obras de  fiero calado dramático tan disímil entre sí como las magistrales PRISIONEROS y ENEMY, el canadiense decide ahora inmiscuirse en un thriller policiaco/militar, que, de forma nada indisimulada, flirtea personalísimamente con dos referentes tan soberbios como el TRAFFIC de S. Soderbergh, y el EN TIERRA HOSTIL de K. Bigelow.Sicario 2015 Imagen 2 Que nadie se lleve a engaño, afirmar semejante deuda en modo alguno supone ese craso demérito creativo que es el calco o la cómoda vindicación claudicante. Resulta del todo impensable que un creador capaz de las dos entregas antes citadas se sometiera al dictado de un oportunismo mucho más propio de mediocres impelidos por situarse a rebujo de los riesgos solventados por otros. SICARIO deviene una personal aportación a un género, eso sí, en exceso propenso a conformarse con la onerosa rémora de lo trillado.

El nuevo film del autor de INCENCIES nos traslada hasta la conflictiva frontera entre México y los Estados Unidos, ese problemático ámbito espacial en el que, con demasiada asiduidad,  exhibe  sus delictivos tentáculos el todopoderoso mundo del narcotráfico. Tras ser principal implicada en una redada que concluye terrorífica y luctuosamente,  Kate Mecer, una aguerrida agente del  F.B.I, es llamada a participar en una misión secreta gubernamental organizada para asestar un duro golpe a uno de los cárteres mejicanos más importantes. Poco a poco, la militar va a ir descubriendo que su cometido dista mucho de ser el notificado. El jefe de la misión y un enigmático colaborador suyo dosifican y utilizan una información que a ella se le escapa. El film narra, mediante afilada astucia, el proceso que vivirá la protagonista tratando de atar unos cabos que le darán de bruces con el abatimiento de los principios anidados en su desconcertada conciencia.

Como ya ha quedado dicho, SICARIO se inmiscuye en un universo narrativo muchas veces transitado: el que tiene que ver con la denuncia de los turbios manejos del poder, con la insignificancia del individuo frente a la obstinación maquinante de aquel, con los tejemanejes siempre pertinaces y ocultos que pergeña, esconde y justifica la oficialidad. De ahí que el interés de la última obra de Vileneuve radique en la forma en la que éste sale indemne, al situarse al frente de esta operación fílmica que el solventa asumiéndola como dispositivo dentro del que  instalar su contrastada capacidad bregativa. SICARIO cuaja su validez en tanto que entramado zanjado a golpe de sinuosa versatilidad.Sicario 2015 Imagen 17

El film delimita un doble itinerario físico y moral: por un lado, el seguimiento de la misión en la que la protagonista se involucra; de otro, el que la conmocionará piel adentro hasta sacudirla en los cimientos de su confiada credulidad. El guión tiene el acierto de que ambos senderos están urdidos atendiendo a la progresiva sorpresa de Kate, de tal forma que los descubrimientos que va a ir advirtiendo en el devenir de su cometido militar inferirán la inercia alertante, angustiada y pusilánime de su maniobrado posicionamiento personal: las tenebrosidades y las abyecciones impuestas por el plan gestado a lomos de su zaherida bisoñez devienen tan oscuros como los precipicios a los que se deberá asomar su tambaleada ética personal.

Vileneuve, imponiendo una puesta en escena siempre cruda, severa, forcejeante y expeditiva (tal y como son la mayoría de los personajes del film, en especial los que hacen de la protagonista una perfecta marioneta ciega necesaria), que sanciona admirablemente este recorrido emplazando una trama que comienza en una escena brutalmente luminosa y concluye dominado de lobregueces, noche y claustrofobia  en las entrañas (brindando auténticos hallazgos resolutivos, tan magníficos como la secuencia en el interior de los pasajes subterráneos o todo el seguimiento al personaje incorporado por Benicio del Toro a partir de su salida del túnel), firma un thriller áspero, ardedor, atentísimo a las puyas de su venenosa opacidad, sujeto a escuadra y cartabón malvadamente definidores de concisas especulaciones y resolutivos apremios. SICARIO no hace distingos en cuanto a hedores: el mal es un lobo muy sucio,  que, si quiere, si lo exige el rigor de su instintiva necesidad,  agota de inmediato su piedad con el cordero aliado. Kate no tendrá más remedio que asumir este principio inquebrantable cuando note en su cuello el aliento metálico de su colmillo.

 

 

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