It 2 1

Título original: It. Chapter Two

Año: 2019

Duración: 169 min.

País: Estados Unidos 

Dirección: Andy Muschietti

Guion: Gary Dauberman, Jeffrey Jurgensen (Novela: Stephen King)

Música: Benjamin Wallfisch

Fotografía: Checco Varese

Reparto: Jessica Chastain,  James McAvoy,  Isaiah Mustafa,  Jay Ryan,  James Ransone, Bill Hader,  Andy Bean,  Bill Skarsgård,  Xavier Dolan,  Will Beinbrink,  Teach Grant, Taylor Frey,  Sophia Lillis,  Jack Dylan Grazer,  Finn Wolfhard,  Jaeden Martell, Jake Weary,  Jess Weixler,  Peter Bogdanovich,  Stephen King

Nota: 0

COMENTARIO CRÍTICO:

Definitivamente, el nombre de Andy Muschietti no merece figurar dentro de la nómina de notables reacondicionadores del género del cine de terror norteamericano contemporáneo. Lo intenta, pero no ha sido llamado para la finura terrorífica. Jordan Peele, Ari Aster y compañía han sabido imponer una serie de hallazgos ambientales y demarcadores, gracias a los cuales, dentro de  aquel,  ha conseguido ser  estimulada una reinterpretación del género,  imbuida, entre otros muchas dinámicas más,  del hálito concienzudamente desasosegador que definió, por ejemplo, a los maestros de los años treinta y cuarenta. Comparar IT. CAPÍTULO II con MIDSOMMAR, en ese sentido es como establecer un paralelismo entre las aportaciones al terror de John Carpenter con lo que hizo por él Isabel Coixet en MI OTRO YO. Esto es, admitir garbanzo pedrosilano y perrito Pomerania como animales de compañía.

Y eso que, admitámoslo, con IT había hecho méritos para intentar el ingreso en el citado grupo de los creadores de US, HEREDITARY, LA BRUJA o IT FOLLOWS. Aquella sensible adaptación de la famosa novela de Stephen King conseguía armonizar con observativa pericia el escalofriante potencial aterrador infligido desde la magnífica secuencia de apertura por el agazapado payaso Pennywise It 2 2y el polifónico caudal dramático prestado por el grupo de adolescentes protagonistas y el respectivo cúmulo de temores disímiles y paralizadores sobrecogido en cada uno de ellos. Muschietti salía mucho más airoso de lo que cabía presumir tras un film tan desajustado como MAMA de esta compleja tesitura coral abordando el envite con prolífica paciencia y sosegada tenebrosidad íntimista.

En IT. CAPÍTULO II no tardamos nada en apercibirnos de que nada de esta punzante meticulosidad indagativa permanece en ella. El film muere en la imperativa premisa temporal desde la que parte. La idea de convocar a los mismos personajes de la película de 2017, pero situados en una aprieto argumental urdido casi treinta años después al de aquella se vuelve rápidamente en contra del desarrollo del film. Si en aquella la angustia asignada al grupo de jóvenes sabía ser abundada sobre el hecho definitorio de la adolescencia en la que todos ellos se hallaban inmersos, indagando en esa idea de la adolescencia como umbral de terrores en tanto que tiempo de transición hacia la incertidumbre adulta, en ésta, lógicamente, al ser convocados todos ellos pasados los cuarenta, este meollo resulta de imposible cabida.

It 2 4El problema esencial del film es que el entramado narrativo creado para contrarrestar esa medular discrepancia, esa escisión temporal tan obvia se empeña en no tener en cuenta la radicalidad de esa divergencia. De resultas, el film hace aguas desde su inicio, empeñándose de modo ridículo, exagerado y banal en recuperar una traumática coralidad mocetona que, adscrita a personajes adultos, no cesa de chirriar en cada una de sus nuevas (y grotescas) aportaciones (la pésima y tópica presentación de los personajes -esa Beverly maltratada-), en cada una de sus bufonas reiteraciones (el calco de la escena de apertura del film anterior que supone la desarrollada en el campo de beisbol, el regreso iterado sin rubor alguno a las catacumbas de la mansión abandonada). IT. CAPÍTULO II, por ello, es un producto muy fallido y más inútil. Una mera excusa para demostrar lo mal que Muschietti se maneja con un presupuesto muy holgado, derivando al relato hacia la mera exhibición de unos efectos especiales estrafalarios e injustificados (la escena de las galletas en el restaurante chino), convirtiendo, para colmo de insensateces, a Pennywise en una presencia carente de interés y lobreguez, condenada a una monstruosidad de cartón, piedra y maquillaje.

 

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