Mafalda

Me gusta el ViñaRock, Me gustas tu!!!!

Y por fin llegó el Viña Rock. Unos madrugando más y otros menos, iniciamos la peregrinación a la tierra prometida, Villarrobledo.

Una tierra que desde el primer momento se encontraba en estado de ebullición, tanto por las altas temperaturas, como por la emoción y las ganas de tantos que habían acampado ya a sus anchas por el recinto de acampada. Nosotros, sin si quiera plantar la tienda, fuimos directos al Red Bull Tour Bus, en el que se esperaban suculentos conciertos hasta por la tarde.


Los primeros en abrir el escenario (y el festival) fueron los valencianos Mafalda, grupo difícil de clasificar musicalmente, pero cuya energía y saber hacer nunca pasan desapercibidos en la tarima, y en el Viña Rock no iba a ser menos. En poco tiempo, el bus quedó rodeado por los primeros valientes que acudieron a la llamada de “Nos deben una vida”, levantando los primeros torbellinos de polvo, a base de pogo.

Tras una larga pausa para comer y al fin montar la tienda, nos acercamos a bailar un buen ska con Vendetta, que fue caldeando el ambiente, a medida que el sol iba cayendo. Los vascos dejaron muy buen sabor de boca, para después dar paso a su eminencia de la absurdez del rock español: Mamá Ladilla. El conjunto liderado por Juan Abarca estrenaba disco y lo hizo acompañando el repertorio con temas ya clásicos como “Tengo los Cojones Negros” o “Cunilingus Postmortem”, demostrando que siguen en forma.

Gente en muletas haciendo pogos, los Power Ranger al completo y hasta una pedida de matrimonio en pleno concierto de Mafalda. Son algunas de las curiosidades que pudimos observar durante los conciertos del Red Bull Tour Bus, una cita del festival que ojalá siga por mucho tiempo, por el bien del “buenrrollismo” y la hermandad del camping. Entre cerveza, risas y primeros encuentros inesperados hicimos tiempo hasta que llegase la hora de asistir a la fiesta del XX aniversario del Viña Rock, con el señor Manu Chao como plato fuerte. Antes, pudimos ver un poco de la fiesta que había montado Muyayo Riff, destacando especialmente el espectáculo del trombón que lo acompañaba. Esperamos volver a cruzarnos con él en otra ocasión.

Manu-Chao-11

Y llegó el señor Manu Chao. Una de las figuras más emblemáticas y activas del mestizaje hispano. Un “señor” que, a sus 53 años, sigue pareciendo un chaval, aporreando la guitarra española y cantando a pleno pulmón. Atrás quedó Mano Negra. Atrás quedó Radio Memba. Ahora es el momento de La Ventura, que, con miembros de estos dos conjuntos (y acompañados por los vientos de Muyayo Riff) hicieron que los asistentes pudiesen corear temas ya clásicos como “Clandestino”, “La Vida Tómbola” “Bongo Bong”. Puede que el directo se hiciese un poco largo de cara al final, y que hubiese momentos repetitivos, pero todo ello se eclipsó en el momento de ver al cantautor golpeando con rabia el micrófono contra su pecho, simulando los latidos de un corazón. Pero no era un solo corazón, era el corazón de todos los presentes y de los que no pudieron estar. Todos latiendo al unísono. Grande Manu, grande.

Después de darlo todo, La Pegatina entró en acción a base color, confeti y, sobre todo, fiesta. La fiesta pegatinera a la que tan bien tiene acostumbrado al público, incapaz de no mover el esqueleto, sin importar el ritmo o la melodía. Y para acabar de rematar jornada, los gaditanos Trashtucada sirvieron el último chupito de adrenalina. En definitiva, un fin de fiesta digno de un gran día. Y lo que nos quedaba por delante…

publicojueves

El primer día oficial de festival llegó como todo el mundo esperaba, a lo grande. Con los 30 y pico grados de Villarrobledo, el Viña empezó a llenar sus escenarios y a enganchar al público con las actuaciones de los grupos valencianos The Mandingos, uno de los ganadores del concuro de bandas; y Auxili, que con su música reggae-ska sirvió para dar el empujón definitivo para todos aquellos que esperaban ansiosos empezar a bailar y sudar.

Dubioza-Kolektiv
No pasó mucho tiempo hasta que pudimos ver a uno de los pesos pesados de la tarde del jueves: Siniestro Total. Aunque uno no puede evitar rememorar a Don Germán Coppini en el escenario al oir temazos de antaño como “Mata Hippies en la CIES”, hay que reconocer que los señores siguen teniendo estilo y buen hacer. Tras ellos, Dubioza Kolektiv, una de las bandas más descaradas y festivas que pasó por el festival. Haciendo gala de la tradición de su Bosnia natal, en forma de Balkan-Ska con pinceladas de Rap, pusieron a saltar a todos los presentes de principio a fin. Pudimos charlar un rato con ellos y tuvimos un obsequio suyo. Un paquete de cartón y papel XL personalizado para el grupo. No hace falta decir que se aprovechó correctamente.

Por otro lado, en el escenario Canna, nos esperaba Arce, el joven rapero gallego que lleva un año pisando fuerte con sus videos en YouTube y que era la primera vez que acudía al festival para subir al escenario. Cumplió con su deber y con las expectativas y se marcó un recital que seguro que le abre la puerta a muchos más festivales. Otra de las novedades de este año era el conocido músico, cantante y productor de reggae, Roberto Sánchez, junto con la Forward Ever Band. La asistencia puede que no fuese la que se esperaba en un principio, pero éste supo cómo guiar las vibraciones y hacer que la gente fluyera con una buena lección de roots reggae.

Quien sí que mantuvo su número de fieles fue el veterano rapero Zatu, componente de SFDK junto al Dj Acción Sánchez. Los sevillanos despiertan pasiones allá donde van y en este Viña Rock no fue menos. El duo, consolidado desde hace ya muchos años, consiguió llenar cada uno de los rincones próximos al escenario Canna. 

Después de que el cantante y productor Saturnino Rey, acabase su espectáculo nos encontramos con uno de los regresos más esperados, el del cantante Swan Fyahbwoy. Después de un año desaparecido del cartel y un poco de su vida musical, volvió a los escenarios del Viña pisando fuerte y conquistó de nuevo al público con su reggae dancehall, consiguiendo que la gente se acordase de lo alto que fue capaz de llegar en apenas 3 años. Y si “el chico de fuego” llenaba por una parte, en el escenario Zhem la gente se agolpaba para ver a Boikot, quienes no podían faltar en esta cita. Poco duramos con los de Madrid, pero de camino a otros escenarios, nos topamos con el cuadro de Me Cago En Tu Padre en el escenario #NoLimits. Los canarios renegaban de la mala calidad de sonido, pero eso no hizo que los humos bajasen y un torbellino de Hardcore Hip Hop inundó las proximidades del escenario. El subsuelo del rap tiene mucho que dar, y MCETP, son prueba de ello.

Cannafoto

Y por último, para acabar con lo que para muchos era el plato fuerte de la primera noche, fuimos a Natos y Waor. El año pasado eran desconocidos para la gran mayoría del público y les tocó un horario que podría considerarse de segunda clase. Triunfaron de forma descomunal y este año se les colocó en la hora clave de la noche viñarockera cerrando el escenario de hip hop hasta la siguiente jornada. Su actuación provocó cantidad de reacciones eufóricas, sobre todo con su último tema “Es como la cocaína”, que convirtió el escenario Canna en una verdadera rave. Aunque para rave la que nos esperaba en el “Antiviña”. Pero eso es otra historia…