VINATEK

R-A-V-E

Después de tanto hablar del viña rock, de las ganas que tenemos de ir, del cartel de este año o  de los horarios que están ya fijados, tenemos que hablar de la otra parte fundamental del festival. No es otra que las raves que se montan alrededor del recinto festivalero o el Anti Viña

El viña rock no se entiende sin esta parte de la fiesta. Muchos de los asistentes acaban o empiezan sus días después de los conciertos y aguantan hasta las tantas de la madrugada bajo una carpa o al aire libre con música de todo tipo; hardtek, jungle, newstyle y hasta el más puro drum and bass.

Cuando los conciertos acaban y parte del público se va a la tienda de campaña a recargar fuerzas para el próximo día, un flujo continuo de gente se dirige hasta el recinto ravero. Este se parece mucho a un poblado, donde a cada paso que damos, vemos una rave aparecer de la nada con su estilo propio y su sequito de fieles a la música independiente al festival. Lo dan todo hasta ver salir el sol o incluso hasta que este llegue a estar en lo más alto del cielo sin importar la hora que sea. Mucha gente disfruta de esta alternativa a los conciertos durante todo el día para no perder ni un solo minuto de juerga ,como los momentos de máximo calor en el camping o las mañanas que se hacen cuesta arriba sin música en nuestro oídos.

 

Este año además, con el requisito de pagar para poder asistir al prefestival organizado por el viña rock, seguro que las raves tienen una mayor acogida y vemos como cada una de las carpas están a reventar desde el primer día, hasta el momento en que el Viña Rock eche el cierre a sus puertas.  Las carpas crecen a medida que va creciendo el festival, día tras día va aumentando  el público asistente, ya que la que se lía en las raves va corriendo de boca en boca.

rave2

Las raves del Viña Rock han triunfado tanto durante los años que se lleva haciendo el festival,  hace que mucha gente que no puede ir, ya sea por dinero  o por el motivo que sea, emprenda la  ruta hasta Villarrobledo, con la única intención de perderse en la cantidad de carpas y furgonetas, cuyos altavoces se ponen en la máxima frecuencia desde el minuto 1 para que todos y cada uno de los asistentes al festival se enteren de que existe una alternativa a la tranquilidad en el Viña .

Desde el primer momento en que bajamos del coche para buscar un sitio donde acampar hasta el momento en que nos tenemos que hacer la idea de volver al mundo real, oímos de fondo el bombo procedente de las raves, lo que nos hace pensar que la fiesta continua y de una forma intensa. Algunas veces es  hasta irreconocible, perdiéndose en el tiempo.

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