Segis

La Experiencia de Rosendo y The Wailers triunfan en el Viña

1 de mayo. Día del trabajador. Mientras el país entero descansa y deja que las sábanas de peguen un poco más de lo normal, a nosotros el sol no nos dio tregua, y a las 10 de la mañana ya nos encontrábamos pululando por un camping repleto de ojeras, gafas de sol y cervezas mañaneras. Algunos optamos por combatir el calor a manguerazo limpio en la gasolinera, mientras observábamos el ir y venir de gente aún con legañas en los ojos junto con los que aún no habían caído rendidos.

Nuestra segunda jornada comenzó con Suite soprano. El grupo formado por Sule B y Juancho Marqués se estrenaba en el escenario Canna, y su estilo de rap fresco y lírico sirvió para calentar motores en las primeras horas. Aspencat, Mediterranean Roots o Sínkope fueron algunos de los encargados de amenizar la tarde, pero la subida empezó con los americanos The Toasters, grupo imprescindible del festival para los amantes del buen Ska. Casi sin dejar de botar, nos movimos al escenario Zhem para escuchar y sacar la rabia contenida con Segismundo Toxicómano. “¡A afilar los codos, cabrones!”, gritaba Segis mientras los continuos coros se sucedían entre distorsión y gargantas rotas. Al volver al escenario Negrita, el artes del Canijo de Jerez nos pegó en la cara como un soplo de aire fresco, haciéndonos olvidar el calor y simplemente disfrutando del verdadero motivo por el cual estábamos en el Villarrobledo: la música.

Poco después, todo y que llegamos un poco tarde a la actuación, no podíamos quedarnos sin ver a la leyenda viva del Viña Rock. El señor Rosendo Mercado. Una de las pruebas de que 20 años no son nada, y que podemos seguir insistiendo 20 más. El subidón de entrar al recinto y escuchar a lo lejos “Flojos de Pantalón”, para salir casi corriendo al escenario, no tiene precio.

Mientras tanto, el escenario Coolway, daba paso al tridente de actuaciones de Señor Wilson, The Original Wailers y Mellow Mood, que hicieron que el público se transportara por unas horas a un paraíso jamaicano, donde la música reggae brilla con todo su esplendor. La mitiquísima banda de su alteza Bob Marley (aún y que quedan pocos integrantes en la banda original), no se dejó ni un solo tema por tocar del gran repertorio que les hizo llegar a lo más alto y marcar el camino al resto de grupos que fueron naciendo a lo largo del mundo. Por su parte, los gemelos procedentes de Italia, no ofrecieron la actuación que se esperaba para un grupo de su talla, la banda entonó y puso el ritmo de sus temas más conocidos pero durante poco tiempo, que no fue suficiente como para que el público vibrase al 100%.

Mala-1

En otra parte del festival, concretamente en el escenario Canna, había que hacerse una pregunta: “¿Quién manda aquí?”. Efectivamente, la Mala Rodríguez. La de Sevilla se marcó uno de los directos más aclamados del festival, sin importar a quién preguntases. Pocos artistas en solitario pueden abarrotar y comerse un escenario como lo hizo ella. Aún nos vibra el cuerpo con los graves que sacaba su acompañante a los platos DJ Kapi. Los “revolucionarios” Toni y Nega de Los Chikos del Maíz, consiguieron que el público se fundiese con su espíritu consiguiendo que la clase obrera diese cuenta de su voluntad, sobre todo en una fecha tan importante para la lucha. Por último los internacionales Dope D.O.D., que nos trajeron desde los países bajos una de las actuaciones de rap más potentes del festival.publicoviernes 

Una actuación que creemos que también es digna de mención fue la presencia de Original Juan, auténtico vieja escuela del underground que con su Hip Hop dominicano fluyó sobre el escenario #NoLimits. Este concierto solo era visible para aquellos que se alejan de lo comercial y saben apreciar la verdadera esencia del Hip Hop. Conforme se acercaba el final de la noche, la visceralidad de Evaristo con Gatillazo, el retorno de la Pulquería o la veteranía de Reincidentes fueron congregando a miles de personas entre los escenarios Negrita y Zhem, hasta el punto de que en La Gossa Sorda el agobio era bastante notable, y decidimos retirarnos a las raves a desconectar la mente por unas horas, quedando satisfechos por lo visto y por lo vivido el viernes y pensando en comernos el último día del festival.