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Mogwai

Rave Tapes

[Rock Action Records y Sub Pop; 2014]

Calificación: 5.5/10

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Fríos, casi congelados, nos hemos quedado al escuchar el disco de Mogwai, uno de los discos más esperados en este principio de año. Nos ha dejado con un sabor algo agridulce, un desconcertante trabajo que no sabemos cómo calificar. Aun así, pese a todo, nadie puede negar la excelente trayectoria que tienen los de Glasgow. Un pequeño traspiés dentro de una carrera llena de grandes éxitos, para una de las mejores bandas de Post-Rock que conocemos.

Mogwai son dueños de una dilatada carrera. Desde su “Mogwai Young Team”, han pasado ya la friolera de 17 años. Un gran periodo de tiempo donde hemos podido disfrutar infinidad de veces, tanto en disco como en directo, de una banda que te llega hasta lo más profundo y te hace sentir como pocas lo hacen. Los escoceses durante toda su carrera nos han dejado  discos de un carácter inconfundible, donde han demostrado la gran banda que son. Valga como ejemplo su último disco (sin contar la BSO “Les Revenants”),  “Hardcore Will never die, But You Will.  No nos equivocamos si decimos que nos hallamos frente una banda consagrada, que  demuestra que  tiene uno de los mejores directos que se puede ver encima de un escenario.

Tras estar demasiado tiempo haciendo lo que se les daba bien, han decidido realizar un pequeño cambio en su música: introducir un toque electrónico que ya advertimos en el título del disco, “Rave Tapes”. Mogwai, por lo tanto, tienen todo su derecho, se han aventurado a imprimir una evolución a su música. Para ello, han contado con viejos sintetizadores y demás componentes para crear nuevas atmósferas musicales algo diferentes a lo anteriormente realizado.

El primer adelanto de este trabajo vino en forma de videoclip “The Lord Is Out of Control”.  Con  él , ya nos dimos cuenta de la nueva evolución de los escoceses, donde los sintetizadores y, sobre todo, un chirrioso vocoder tratan de poner en evidencia ese intento de renovación antes citado.  Sin embargo, suena algo chocante, logrando que se apodere rapidamente la sensación de desconcierto.

Una vez escuchado el disco entero, nos surgen dudas de qué es lo que realmente han querido hacer. El cambio anuciado no funciona, se advierte esa voluntad de creación de espacios sonoros distintos, pero su concreción, desgraciadamente, dista de ser la que sí han sabido realizar otras muchas veces.  

Al LP le cuesta arrancar, le falta volumen y le falta también esa fuerza que tanto nos mola de ellos. En “Heard Abouts You Last Night”, parecen más una banda que intenta imitarles. Con "Simon Ferocious"  sigues a la expectativa de que comiencen a funcionar  como ellos saben hacerlo, pero nada... El arranque de locura esperado no acude. La decepción es morrocotuda por cuanto sólo aparecen tibios destellos light de esa potencia que siempre han sabido forjar. El mosqueo comienza a ser muy serio. "Remurdered" lo termina de convocar. 

En ciertos momentos,  esperas que salga Matt Bellamy a cantar, algo que choca viniendo de una banda tan diferente. Por fortuna nos encontramos con "Hexon Bogon", una canción dónde sí que escuchamos lo que sus seguidores esperamos de ellos.  Lástima que los dos minutos y medio que dura la canción se nos hagan tan excesivamente cortos, pero podríamos ponérnosla en modo repeat y no cansarnos de ella. Siguiendo con las rarezas llega el turno de "Repelish", tema muy suprimible, muy aburrido, en el que no funciona esa mezcla de diálogos y ritmos lentos.

De repente, cuando ya uno daba por asegurado el batacazo total, se nos brinda la parte más lucida de este nuevo trabajo: un encadenado de canciones servidas  con una mayor certeza, que eleva sensiblemente el nivel escuchado hasta ese momento .  Con  “Master Card”  regresan a su la mejor versión, ofrendando una garra e intensidad sólo advertidas en "Hexon Bogon". "Deesh" es una tema en el que, por fin,  los sonidos electrónicos presentes no destrozan la canción:  aquí sí logran un buen resultado ensamblando su buen gusto para el post-rock junto a pequeñas aportaciones electrónicas. 

“Blues Hour” contiene una melodía de piano sensacional, unida  a una parte rockera muy emocionante. Seis minutos de puro placer, que, sin lugar a dudas, es la mejor canción de todo el LP. El álbum se cierra con la ya comentada “The Lord Is out of control” y  con “No Medicine for Regret”, una canción progresiva, donde la mezcla de los sintetizadores y las guitarras vuelve a ser muy correcta, sin un uso excesivo de la parte más electrónica,  y sacando a relucir las virtudes de la guitarra.

Parece que los Mogwai, en definitiva, han querido hacer algo diferente con respecto a lo acreditado durante toda su trayectoria. Sin embargo, el quiebro en el camino no da frutos merecedores del viraje. Este “Rave Tapes” incluye un cúmulo de errores que hacen de éste trabajo uno de los peores de su carrera.  El trabajo sucumbe a una cierta incoherencia al no apostar de un modo más firme por una evolución menos dependiente de su singularidad. De todos modos, lo que más ilusión nos hace es saber que gracias a este nuevo disco van a volver a salir de gira y volveremos a hacer peregrinaje para verlos en directo. Ahí nunca fallan.

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