Somos música. Nos alimentamos en cada concierto. Disfrutamos y crecemos. Nos sentimos libres durante un pequeño momento de nuestra vida, olvidamos lo malo, y lo damos todo. Vamos a recordar algunos de nuestros momentos de libertad.

Weekend Beach día 1: se puede saborear la ilusión y las ganas de los festivaleros que llegan con maletas y tiendas de campaña al recinto del Weekend Beach. Al entrar es imposible no dejarte seducir por el olor, sabor y tacto de la música. Se avecinaban 4 días de auténtica convivencia entre los festivaleros bautizados con el nombre de Weekers. Muy buen rollo entre la gente. Gente sana para disfrutar de la buena música que cada uno decidiera en una oferta cada vez más amplia.

El miércoles día 6 el festival dio un gran inicio con una entrada gratuita al recinto. Celtas Cortos era sin duda la estrella de este día; con la sensación que de este grupo será eterno, la gente cantaba sus temas estrella marcando el inicio de un gran festival: “20 de abril” y “Retales de la vida” aunque pocos se fueron a la cama después de “Cuéntame un cuento”.

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Aunque bien es cierto que el día 6 tan solo fue un pequeño entrante, como el que se moja los labios con un pequeño tema antes de darse un buen atracón en un buffet libre de música.

¿Qué decir de la organización este año? Acorde con la evolución del festival, ha mejorado muchísimo. Raras eran las zonas de tickets o recogida de pulseras donde se acumulaba gente parada intentado prever los errores de años anteriores, pero sin suerte, este año estaban preparados. Felicidades a la organización. El cuidado con estas cosas es imprescindible para una buena convivencia y un disfrute total de lo que de verdad importa.

Y así empezó el día 7 (jueves), con miles de festivaleros ansiosos de emociones y con las pilas cargadas al máximo (que solo han conseguido recargarse al llegar a casa). El ambiente en Torre del Mar estaba impresionante. Terrazas llenas, y algún que otro trabajador desbordado. Puntualidad en los escenarios. La vida musical comenzaba por la tarde.

El arranque para nosotros lo ofreció un Carlos Sadness que le debe todo su éxito al público, que parece saberse las canciones mejor que él mismo; fieles seguidores pacientes y comprensivos. Disparó rápido karaokes masivos como “Perseide” de una manera tan triste, que hizo un tremendo homenaje a su nombre artístico. Aunque pareció resucitar en su tercera canción. Aunque muchos no conseguimos abandonar en todo el concierto la sensación de que los músicos y el vocalista eran unos completos desconocidos. Escasas referencias de Sadness al público durante el concierto, poca respuesta por su parte para lo que se merecen sus fans; que le regalaron la actitud que a él le falta. Qué poco se adaptó a un público de un festival, igual en una sala lo hubiéramos vivido de otra manera. 

Canijo Jerez Weekend

Pero no os preocupéis, no todo fue así; el festival subió el listón a gran velocidad con las actuaciones de Dorian y El Canijo de Jerez. Eso sí, una pena que coincidiesen en horario estos dos artistas, ha sido más de una vez en estos 4 días en la que los weekers nos hemos encontrado con el corazón dividido en una extraña tesitura de elección entre dos géneros tan distintos.

Escenario Torremar. El Canijo. Olor a planta. Palmas al compás de “Chatarreros de corbata” entra con un puntilleo impresionante. Nos acaban de invitar a la locura, los festivaleros levantamos las manos que se chocan en un intento de coordinación flamenca. Aire andaluz. Buen comienzo; este hombre desprende buenrollismo. El concierto avanza con grandes temas como “Primevera trompetera” y “So payaso”, con estos temazos es fácil ganarte a todo el público. Un final apoteósico propio de un pirado jerezano muy flamenco y con muy poca vergüenza. Se empieza a encontrar mal, a punto de desmayarse y de repente… ¡Pam! Se enfunda en su capa roja y a volar por encima de los weekers que flipan con tanta locura. “El abuelo Frederick” da fin a un gran concierto.

Pero me siento en la obligación de comentar el gran final de Dorian, que actuó a la misma hora en un escenario paralelo. Con la canción “A cualquier otra parte” consiguió conquistar a los indies veteranos con ese indie de la última década, y lo que tiene más mérito: a los que los se iniciaban en el género por primera vez.

LOL Weekend

Love of Lesbian, LOL, se centró en muchas de las canciones de su nuevo disco “El Poeta Halley”. Pero conocen perfectamente de qué va esto de un festival de masas y alternaron uso de algunos temas comodín (“1999”, “Donde solíamos gritar”). No consiguen levantar los pies del público hasta “Algunas plantas”. A partir de ahí fue fácil mantener el énfasis con “Club de fans de John Boy”. Los productores del vídeo y técnicos de detrás de las cámaras hicieron un gran favor a Santi y los suyos. A veces era más entretenido mirar a las pantallas que al escenario, un producto bien termiando que funciona pero no transmite, que llena por fuera pero no por dentro, plastificados como siempre, aburridos como nunca. Eso sí el llenazo está asegurado. 

Un primer día muy fuerte gracias a la actitud de los weekers que ansiaban este festival. Seguimos siendo música. Este festival no había hecho más que empezar.

Todas las fotos han sido tomadas del perfil oficial de Facebook de Weekend Beach