Estamos empachados de guitarras, baterías y saxos (que no de sexo), parece que no entra más música en nuestro estómago… pero no podemos parar de comer ahora porque viene lo mejor.

Izal Weekend 3

Weekend Beach día 3 (último): La táctica para despedir a lo grande este festival, todos sabíamos que era dormir una buena siesta, porque la noche que nos esperaba iba a ser muy intensa.

IZAL llega al escenario puntual y dándolo todo con la primera canción “Copacabana” (nombre del nuevo disco). Este grupo ha tenido una muy merecida suerte, hace tan solo cuatro años tocaban en salas pequeñas y poco a poco han conseguido conquistar el oído y los pies de muchos, hasta llegar a ser cabeza de cartel en festivales de la talla del Weekend Beach.

El planteamiento y la línea de sus actuaciones ha ido mejorando, hay momentos geniales donde deciden hacer un mix de sus canciones antiguas (ya que no pueden tocarlas todas) para no dejar a nadie con las ganas de escuchar algún tema. El público no estuvo especialmente emocionado en este concierto, una pena, en las primeras filas se colocaron personas sin mayor interés por este grupo; no había complicidad ni compás entre las personas del público; allí no bailaban ni los locos ni las mujeres de verde. Por otra parte nos llamó la atención la canción “Pequeña gran revolución” que Mikel dedica a su sobrina; preciosa pero muy desentonada (fuera del estilo propio del grupo); y como no, ¡cojamos todos los móviles durante la preciosa canción y llamemos a cualquier persona para dedicársela! Triste… muy Sadness. Pero seamos realistas, este grupo es tan bueno gracias a sus músicos. Mikel en solitario sería solo eso: Mikel muy solitario. ¡Ah no! Se me olvidaba que siempre le quedarán sus extraños bailes, ¡bailando hasta que todo acabe!

Fin de IZAL, comienzo de Gentleman. Una de las propuestas más curiosas y más esperadas del fin de semana, animando al público y dando caña; y eso que Sargento García había dejado el listón bien alto en ese escenario pocos minutos antes. La gente parece estar descubriendo a un buen grupo, nadie sabe las canciones pero todos las disfrutan; y para eso están los festivales ¿no? Para descubrir la música, para descubrirnos a nosotros mismos en ella.

Skrilex Weekend Sabado

No nos pongamos nerviosos… que está al llegar. Sí señores, probablemente el artista más esperado por los weekers se subía al escenario a la vez que muchas personas se emocionaban a ver a semejante estrella internacional. El concierto más multitudinario de todo el fin de semana y con mucha diferencia. Por un momento pensé que me arrastrarían por el suelo al intentar entrar por la puerta; incontrolable. Más de 30.000 personas disfrutando de un inicio de concierto con bengalas y humo misterioso. Y empieza a sonar erizándonos la piel; estábamos escuchando: la música de Skrillex. Gran momento en el que sonó “Bohemian Rhapsody” y todos en familia levantamos los brazos para cantar una de los grandes clásicos de la historia de la música. Sin palabras es como nos quedamos los festivaleros después de ese concierto, y no porque hubiese poco que comentar, sino porque nos dejamos la voz… y los pies. Se formaban grandes círculos de pogoen los que yo pensaba que no salían de allí todos de una pieza. Acabó con un final extraño dejándonos la miel en los labios, como un final sin acabar.

Este círculo de música electrónica de cerraría con la actuación de Hardwell, pero para ello había que esperar el amanecer. La playa abarrotada de personas y botellas. Todo parece muy gracioso y divertido hasta que llegan las seis de la mañana y empieza a amanecer; y es cuando llegan personas a limpiar la playa cuando me doy cuenta de la poca vergüenza que tenemos y lo sucios que somos. La arena y el agua llena de bolsas de plástico, botellas de cristal y colillas. Y 6 personas con bolsas de basura gigantes en la mano recogiendo nuestra creación. Qué triste la situación. Qué triste que solo compartamos con los demás nuestra basura.

Amanece de la mano de Hardwell en el recinto del Weekend Beach; entran festivaleros al borde de la muerte (o ya muertos tal vez) como si de la serie The Walking Dead se tratase. Y comienza el fin del festival, y los weekers, conscientes de ello, lo dan todo. Bailes de todo tipo, remix de todos los grandes temas. Nos despedíamos con las manos y los pies de la que había sido nuestra familia durante 3 días (o 4 para algunos).

De todo el festival me gustaría destacar lo diferente que han sido las actitudes del público de un concierto a otro. Gente tan diferente como los géneros invitados: gente pop, independiente, gente rock, flamenca, electrónica… pero todos música; porque si algo hemos sido en este festival es eso: Música. Música que siente, que vive, que sueña y reivindica. Música que nos ha dejado ser libres por un pequeño momento de nuestra vida. Que no se pierda esta bonita manera de ser libres. Nos vemos en 2017. 

Todas las fotos han sido tomadas del perfil oficial de Facebook de Weekend Beach 

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