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Nefasta cosecha la del cine patrio estrenado en pantalla grande esta temporada 2015. Contemplar cine hecho en nuestro país durante el año que ahora concluye ha supuesto ser testigo de una lamentable ristra de morrocotudas decepciones. Han devenido en patética esterilidad de sí mismas algunas de las vacas sagradas más, hasta ahora, incombustibles de nuestra industria. Incomprensiblemente, todas ellas parecen haberse puesto de acuerdo en ordeñarse inmundicia láctea no válida ni para queso de hamburguesa de franquicia universal.

Cine Espaol 2015

Alguno se diría, incluso, que ha pasteurizado salfumán: para entendernos, ni Isabel Coixet (NADIE QUIERE LA NOCHE), ni Álex de la Iglesia (MI GRAN NOCHE), ni Alejandro Amenábar (REGRESIÓN), ni, sobre todo, Julio Médem (MA MA) han estado a la altura de la mínima dignidad esperable, en un año en el que, para más inri celtibérico, ha vuelto a haber convocatoria de abyectos apellidos autonómicos. Todos aquellos se han confabulado para coincidir en un paupérrimo festival de la condescendencia y la tolerancia, entendidas ambas como auténtico cheque en chasco. Lo de Juanma Bajo Ulloa (REY GITANO) no ha valido ni como chasco al portador.

Dado el dantesco panorama, no puede extrañarnos que se hayan ensalzado calculadas medianías cocinadas muy por debajo del nivel deseable a su autor (TRUMAN, de Cesc Gay; FELICES 140, de Gracia Querrejeta), artefactos bienintencionados pero de muy irregular plasmación (LA NOVIA, de Paula Ortiz), productos de necesaria vocación realista, pero de muy mejorable entereza (A CAMBIO DE NADA, de Daniel Guzmán, TECHO Y COMIDA, de Juan Miguel del Castillo), imposibles ejercicios mimetizadores del mainstream hollywoodiense (EL DESCONOCIDO, de Dani de la Torre; ANACLETO, AGENTE SECRETO, de javier Ruiz Caldera) o fallidos y sobrevalorados ejercicios autorales (EL APÓSTATA, de Federico Veiroj) . Un absoluto desastre, que, onerosamente, se sitúa a años luz de la notable temporada anterior (LA ISLA MÍNIMA, MAGICAL GIRL, LOREAK).

Por fortuna, los márgenes de la industria parecen estar garantizando una dignidad creativa que, por desgracia, la memez distribuidora instalada se obceca en mantener condenada al limbo del malditismo y la negación. Y, por fortuna, también, dos hechos aislados de muy disímil calibre, sin embargo, permiten que nuestra lista de cabida a dos auténticos hitos históricos mayúsculos. De un lado, el estreno en sala de cine de, cincuenta años más tarde de lo previsto por su autor, esa gran obra maestra de nuestra cinematografía que es EL MUNDO SIGUE, de Fernando Fernán Gómez. De otro, la posibilidad de disfrutar de la presentación en nuestro país de la última obra maestra de José Luis Guerín, LA ACADEMIA DE LAS MUSAS. Sólo por destacar ambas noblezas, merece la pena dar paso a continuación a lo mejor que, en MUSICZINE.ES, hemos podido ver este año.

Así pues, como en ocasiones anteriores, atendiendo al único baremo de poder incluir en el listado del MEJOR CINE ESPAÑOL 2015 a todo film visto en pantalla grande por nuestro equipo, bien sea en tras su estreno comercial, bien sea en un pase dentro de un festival de cine, desde el 1 de enero hasta el 24 de diciembre de 2015, aquí os dejamos con la lista que marca el dictado de nuestras preferencias. Seis son los títulos que la componen. Son éstos:

 

 

5º) UN DÍA PERFECTO, de Fernando León de Aranoa

 

Contra pronóstico, tras deparar dos absolutos fiascos como PRINCESAS y AMADOR, el autor de BARRIO ha estimulado un notable resurgir de entre sus blanduras.Un Dia Perfecto Poster UN DÍA PERFECTO, justo en el año en el que algunos de sus compañeros de generación han confirmado su desahucio definitivo, nos brinda el mejor Fernando León Aranoa desde hace demasiado tiempo. Su última obra supone una válida reformulación personal de un realizador superado por un buenismo manipulador, plano, rancio y agotado.

Arriesgado cruce de géneros (drama bélico, comedia, etc.), UN DÍA PERFECTO urde su digna solidez gracias a la pericia que León de Aranoa impone para superar la prueba de un film que hace de esa mezcla su dificultosa virtud. Un grupo de cooperantes internacionales disponen de unas pocas horas para tratar de solventar el problema de un pozo de agua con un cadáver dentro. Kosovo, en los inciertos días del presunto final de la brutal guerra de los Balcanes. Lo estricto de esa precisa demarcación espacio temporal hace que tanto el guión como el posicionamiento oteador de la cámara se dispongan a perfilar una pronta descripción de los personajes convocados por la trama y de la perentoriedad de la situación general.

De resultas, el film se beneficia de ese interés siempre apremiante, ágil, intenso y nada complaciente. Y eso que, dado el afilado, mordaz margen dado a la relación personal -de incombustible amistad veterana- habida entre los dos personajes masculinos principales (soberbios Tim Robbins y Benicio del Toro), sorpresivamente, la historia central le llega al espectador atisbada desde un punto de vista socarrón, desinhibido, que cercena el desgarro frontal implícito en la situación descrita. La dureza, la violencia, el dolor, la afrenta, el escarnio, el odio, la agria sinrazón de una supervivencia afrentosa, los vengativos efectos consecuentes a victoriosos sobre vencidos funcionan como telón de fondo siempre latente, agazapado, susurrador de la tragedia imperante. La inútil imposición del personaje interpretado por Olga Kurylenko, es una verdadera lástima, impide que estemos hablando de un film sobresaliente. De todos modos, insistimos, Fernando León de Aranoa se ha vuelto a ganar toda nuestra confianza.

 

  Berserker Poster4º) BERSERKER, de Pablo Hernando

Un formidable paso adelante autoral es el que consigue Pablo Hernando mediante su última obra. El joven realizador de la interesante CABÁS vuelve a demostrar su apetencia por el riesgo que supone adentrarse en un tipo de cine que huye frontalmente de convencionalismos, cánones y retóricas consabidas. Desmemorias, vaguedades, espacios grises y desolados, vacíos emocionales, aturdimientos, desapariciones inesperadas y continuas, la realidad, en definitiva, replegándose sobre su lado más inasible, temido e inexplicable, BERSERKER se inicia sobre el terrorífico plano de una cabeza humana sujeta al volante de un automóvil mediante una cinta aislante. Un escritor abundado de apremios, carestías y desequilibrios a su alrededor se ve envuelto en la maraña de enigmas que irá revelando su implicación en ese hallazgo. Merodeando el sabio, alucinado, perverso universo escénico del Carlos Vermut de DIAMOND FLASH, Hernando sale astutamente airoso de un relato muy complejo, que va incrementando su interés a medida que se da cabida a los dos personajes que incorporan magníficamente Julián Génisson y, sobre todo, una luminosamente perturbadora Íngrid García Jonsson.

 

 

 

 

 

 3º) O FUTEBOL, de Sergio Oksman

O Futebol Poster

O FUTEBOL impone la justa medida del talento de su autor. Sergio Oksman merece ya ser considerado como uno de los más importantes creadores audiovisuales afincados en nuestro país. Se necesita estar muy seguro del qué quieres filmar para saber quebrantar esa máxima cuando lo inesperado acude en calidad de recoveco fértil, alumbrador, trágicamente oportuno. Pergeñado mediante la retórica despojada, serena y extenuante de un documental biográfico propuesto como alejado de las normas más adocenadas del género, el film indaga en lo absurdo, lo extraño, lo incómodo del reencuentro de un padre con su hijo tras dos décadas de no comunicarse el uno con el otro. Se trata del propio director y de, por lo tanto, el hombre al que éste le debe la existencia. Ambos y el mundial de Brasil como excusa de esa causa, ese intento, esa imposibilidad. No nos hallamos frente a un análisis sobre la importancia sociológica de ese deporte, sino ante la cruenta afirmación de ese fuera de juego vital en el que ambos deciden plantear el partido de volver a estar juntos. Pausada, árida, valiente y rigurosa, O FUTEBOL define uno de los mejores tantos fílmicos, ejecutados por el cine de ficción documental alineado en nuestro país de los últimos años.

 

 

 

 

 

 2º) LOS EXILIADOS ROMÁNTICOS, de Jonás Trueba.

Grácil, nítida, nula de aspavientos, impelida de brotes, capturas y transparencias, LOS EXILIADOS ROMÁNTICOS confirma a Jonás Trueba como un delicioso outsider de nuestra cinematografía.Los Exiliados Romanticos Poster Cine hecho desde ese caro manifiesto intencional que es la más absoluta de las vocaciones cinéfilas y el más irrefrenable deseo de hacer un tipo de obra intransigentemente libre, la última obra del autor de la notable TODAS LAS CANCIONES HABLAN DE MÍ condensa con habilidad y limpidez el preclaro modo de entender el lúcido posicionamiento de su tarea realizativa dentro de la empresa intentada.

LOS EXILIADOS ROMÁNTICOS narra un viaje. Un viaje hacia el amor inconcluso de tres enamorados en busca de la solución definitiva a un amor incierto. Desde Madrid hasta Paris, tres etapas distintas en la que cada uno de ellos tiene cita con una mujer de la que pende un deseo, una intención, un anhelo por confirmar. La cámara de Trueba se atiene a contemplarlos sin que en ningún momento emerja conato alguno de la consabida retórica romántica. El film privilegia un romanticismo escondido, ausente, pudoroso, sinceramente evitado. Los tres protagonistas son observados cual si un testigo silente e invisible de sus acciones hiciera rigurosos garabatos cotidianos tanto con sus intenciones subjetivas como de sus acciones: las improvisadas y también las urdidas.

El resultado final es una obra de incombustible sencillez mostrativa, que, poco a poco, de menos a más (al film le cuesta un poco encontrarse a sí mismo), va cuajando una severa reflexión sobre la agreste fragilidad de todo sentimiento amoroso, sobre la necesidad de amar y la dificultad de ser amado, sobre la valentía del ser que ama, la incertidumbre de ese tránsito, y la crueldad siempre resoluble de todo rechazo. Luminosamente desprejuiciada, exquisitamente simple, desgarbadamente honda, LOS EXILIADOS ROMÁNTICOS guarda en su interior una de las mejores escenas del año. En los jardines de Luxemburgo de París, alguien le declara su amor a una mujer: ridículo, sinceridad, verdad, titubeos, fiasco, hondura y tacto. Tras esa balbuciente revelación limpiamente sostenida por el ojo que la está merodeando, nada mejor que despelotarse en un lago sin más socorro que el de saber esculpir un perfecto plano fijo. Trueba o el talento para hacer del menós la adusta significación del más.

 

 1º) Ex Aequo: EL MUNDO SIGUE, de Fernando Fernán Gómez y LA ACADEMIA DE LAS MUSAS, de José Luis Guerín.

 

 EL MUNDO SIGUE, de Fernando Fernán Gómez

Situada entre el díptico formado por LA VIDA POR DELANTE (1958) y LA VIDA ALREDEDOR (1959) y ese mayúsculo hito cinematográfico en la historia del cine de nuestro país que es la genial EL EXTRAÑO VIAJE (1964), en 1963 Fernando Fernán Gómez rodó otra obra maestra titulada EL MUNDO SIGUE. La suerte que corrió esta auténtica proeza fue pareja a la retratada en su salvaje interior. Tras invertir en ella todos sus ahorros, tras verse obligado a aceptar cualquier tipo de papel y proyecto con el que financiarla y, por ello, sólo rodar por las tardes al tener siempre las mañanas obligadas en otro empeño, el autor de EL VIAJE A NINGUNA PARTE vio cómo, finalmente, la censura vetaba su estreno.

El Mundo Sigue PosterUn único pase, casi secreto, en el cine Buenos Aires de Bilbao, un 10 de julio de 1965 se tornó en humillante consecuencia a tamaño homicidio cultural. Afortunadamente, 50 años más tarde, el empeño de Juan Estelrich, hijo, y Adolfo Blanco, de la distribuidora A Contracorriente, ha logrado enmendar esa onerosa maldición procurando el estreno en pantalla grande de una magnífica versión restaurada. Este 2015 pasará a la historia de la cinematografía de nuestro país como el año en el que se estrenó, por fin, EL MUNDO SIGUE, de Fernando Fernán Gómez. Sólo la aparición de LA ACADEMIA DE LAS MUSAS, de José Luis Guerín está a la altura de esta inigualable celebración fílmica. La memoria cultural histórica de nuestro país tiene un cadáver menos al que procurarle la debida dignidad.

Y la verdad es que una vez contemplada, cuesta bien poco entender el porqué de semejante atropello autoritario: lo primero que cabe decir de EL MUNDO SIGUE es que nos hallamos frente a una obra sangrantemente crítica en la que, por encima de todo, sobresale la fustigante voluntad analítica de un creador empeñado en salvaguardar la cruenta acidez de su modo de observar la vida que ocurría a su alrededor. Su voracidad, su fiereza, su contundencia son tales que, como en todo hito atemporal, el poder de su conclusión resulta angustiosamente contemporáneo. Más que a una foto fija, el director radiografió las entrañas de un malestar colectivo llamado España, que, desgraciadamente, permanece inclemente e inasequible al desaliento de no modificarse.

Fernán Gómez, mucho más que sus obras anteriores, mediante EL MUNDO SIGUE, situó al cine hecho en nuestro país a la altura del mejor cine europeo de la época. Esta historia de dos hermanas que no cesan jamás de odiarse mutuamente con tal de no reconocer el patético esfuerzo que ambas, de forma asaz disímil, imponen por tratar de escalar socialmente dentro de una colectividad emponzoñada de represión, machismo, hipocresía, papanatismo y mugre moral, le sirvió de excusa para sacar su cámara lejos de los estudios y situarla en escenarios urbanos reales. El barrio Maravillas madrileño incorporaba una crudeza mostrativa jamás vista hasta entonces. Los postulados del neorrealismo italiano llegaban hasta la industria española. La mirada del cineasta se contagiaba plenamente de la miseria ambiental que su cámara contemplaba. EL MUNDO SIGUE esculpió una verdad que le costó a su creador el sueño de verla en un cine. Celebremos el honor de reencontrarla, vindicando la abigarrada acumulación de honduras, visiones y retratos que forja su absoluta, brutal grandeza.

 

 

LA ACADEMIA DE LAS MUSAS, de José Luis Guerín

Situada, en apariencia, en las antípodas intencionales de su mágica, inalcanzable EN LA CIUDAD DE SILVIA, LA ACADEMIA DE LAS MUSAS regala el impagable placer de saborear ese preciado milagro que es el de un cineasta situado en la cumbre de su propia e insondable delicadeza creativa. En ese álgido privilegio que es comprobar cómo éste es capaz de investigar, de forzar los límites y de disfrutar manipulando, pellizcando los protocolos de su intransferible manual de exigencias pergeñativas. Los reconocibles modos de entender el oficio de cineasta que, desde hace ya muchos años, ha asumido el autor de EN CONSTRUCCIÓN alcanzan, en este arduo, pérfido, exigente y juguetón cuaderno de anotaciones custodias un cauto estatus de prodigiosa delicia alumbrante.La Academia De Las Musas Poster

El film atiende, en principio, a la mera contemplación de una sugerente convocatoria. Guerín, impelido por el deseo del docente, es llamado por Raffaele Pinto, un profesor de filología italiana en la Universitat de Barcelona, para que acuda con su pequeña cámara digital en calidad de testigo de una serie de clases, en las que ha reunido a un grupo de alumnos con los que pretende desarrollar un curioso ciclo de charlas. Mediante éstas, intentará de ser concretada una suerte de academia renacentista, en la que el profesor, con el pretexto de investigar en la plasmación del sentimiento amoroso en la literatura, tratará de que sus aleccionamientos trasciendan el espacio del aula y sean asumidos por sus alumnos como un material vivo, inoculado, sujeto a reflexión conmocionante y alerta. LA ACADEMIA DE LAS MUSAS nace con vocación de experimento a la espera, de barro dispuesto a modelación indeterminada, de magma discursivo aguardando el eje medular que le otorgue su imprevista condición de texto.

A partir de esa espera, el film va ajustando su propia conciencia. El cineasta, acaso poseído, subyugado, curioso, tanto por el singular caudal de provocaciones lanzadas por el profesor desde su tarima, desde su superioridad intelectual, desde el apasionamiento frente a ese ámbito secreto que es la gestación de la insólita academia, como por la nerviosa afluencia de reacciones suscitada en quienes le escuchan, decide saltarse la rigurosa encomienda espectadora a la que ha sido invitado. El relato se conmina a sí mismo a indagar en las consecuencias del debate fuera de las aulas. Para ello, comienza a situarse en las postrimerías de los rostros de todos ellos, pero capturando sus cavilaciones cuando éstas emergen en un ámbito alejado a la cita. La cámara vampiriza todas estas cuitas: las de las alumnas más conmovidas e implicadas en el desafío acatado, y, también, esgrimiendo un inusitado giro de guión, las del propio profesor emplazado ante la atónita desesperación contendiente de su esposa.

LA ACADEMIA DE LAS MUSAS deviene un cáustico, divertido y malévolo dispositivo cinematográfico de ficción, en el que las hechuras documentales se confabulan para enriquecer y definir la tersa cadencia malévola hacia la que el relato se va encaminando, descubriéndose para sí mismo, gozoso y permisivo, una envenenada armonía de imprevisiones absolutamente procaz, refinada, y sutil como un laberinto de espejos inconsciente y demandador, oculto en la sombra de la conspiración maquinada por la modesa exquisitez escénica conjurada por el creador de GUEST.

Guerín acierta a evidenciar esa naturaleza de incertidumbres y reconcomios,  atendiendo a la controversia (pugnas de opiniones entre alumnas y profesor, alumnas entre alumnas, etc.), al cambio de posicionamientos (la musa convertida en objeto de deseo, el profesor como manipulador todopoderoso y seductor, y, luego, como patética víctima de su propio anhelo/discurso), al encuadre de personales recovecos inadvertidos (la esposa como musa pretérita, como musa paciente, como musa agredida, como musa sabia por experiencia, como musa asustada y bregadora), a, en definitiva, la postulación del arte cinematográfico como única, inmejorable arma introspectiva desde la que no indagar en la verdad, sino en la mentira que la construye.

 

 

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