Madres Paralelas 1

Título original: Madres paralelas

Dirección: Pedro Almodóvar

Guion: Pedro Almodóvar

Música: Alberto Iglesias

Fotografía: José Luis Alcaine

Reparto: Penélope Cruz, Milena Smit, Israel Elejalde, Aitana Sánchez-Gijón, Rossy de Palma, Julieta Serrano, Adelfa Calvo, Ainhoa Santamaría, Daniela Santiago, Julio Manrique, Inma Ochoa, Trinidad Iglesias, Carmen Flores

Nota: 1.3

Sinopsis:  Ana es una joven que va a tener su primer hijo y está absolutamente aterrada. Janis es una mujer madura que va a ser madre al mismo tiempo que Ana. La historia sigue a estas dos mujeres en etapas muy diferentes de la vida, sin embargo, el nacimiento de sus respectivos hijos el misno día y en el mismo hospital creará en ellas un vínculo difícil de romper. Esta relación irá evolucionando de diferente forma a media que sus hijos vayan creciendo.

Comentario Crítico:

A la flor de Pedro Almodóvar ya no le queda secreto alguno. Vamos, ni el pétalo del “no me quiere”. Para quien esto escribe, desde VOLVER, el exitoso creador de LA LEY DEL DESEO se ha quedado con el estambre al aire y el pistilo tomando un fresco que no le conviene, porque lo ha condenado a una gripe creativa, rayana en bronquitis con muy mala pinta. Él se empeña en los concentrados industriales, pero la verdad es que hace mucho tiempo que al cine de Almodóvar le hacen falta muchos tazones de caldito de jamón casero.

Resulta muy decepcionante que tras esa cumbre de la sabiduría escénica de otrora que supo rescatar de la mano de ese magnífico capricho de estilo que fue el mediometraje LA VOZ HUMANA, el manchego haya resuelto reincidir en los modos y maneras absolutamente mansos e impersonalizadores en los que decidió repensarse, exonerarse, renacer de entre preclaras abdicaciones tras LOS ABRAZOS ROTOS. La exquisita aproximación al texto de Cocteau hacía presagiar una vuelta a la torrencialidad realizadora de los mejores tiempos.Madres Paralelas 4

MADRES PARALELAS, sin embargo, no es la consecuencia exigida a la finura, a la elegancia, a la mesura entendida como fecundidad convocadas en LA VOZ HUMANA. Por el contrario, para decepción de quienes habíamos albergado la posibilidad de un retorno a la intensidad creadora de TODO SOBRE MI MADRE, se propone como la catarsis absoluta de ese abusivo quiebro hacia la autocomplacencia. Parece cocinada con el Thermomix. La ha hecho sin despeinarse, a pulso de maniquí. No hay aire. No la recorre brisa alguna. De tanto mimo por amortiguar, por no orear excesos ni disonancias, la película se hace irrespirable de tanta cautela que se toma para comenzar a latir.

El film se constituye como la reflexión más evidente y frontal que el autor de HABLE CON ELLA ha propuesto sobre uno de los corpus temáticos por él más transitados, preferidos. Se trata del tema de la maternidad. Transversal en prácticamente la totalidad de sus obras y etapas como director, la maternidad ha quedado radiografiada en tanto que facultad condicionadora, en tanto que circunstancia provocadora de excesivas dificultades vitales, en tanto que, en definitiva, germen de sus necesidades creativas como guionista. El cine de Almodóvar ha ido retornando una y otra vez a ese útero de las relaciones materno-filiales, haciendo de ese espacio genealógico un habitáculo de naturaleza umbilical desde el que ha alumbrado no pocos meandros y segmentos narrativos.

En la presente obra, la diferencia sustancial, el propósito ahondador que, en teoría, la distingue es que semejante seña de identidad es, aquí, propuesta como elemento centralísimo. El film lo principia azaroso encuentro entre dos mujeres en la habitación del hospital en el que están a punto de dar a luz a sus respectivos bebés. La descripción de las circunstancias concretas de cada una, el modo ostensiblemente disímil en el que ambas van a asumir el reto de dos embarazos inesperados, vendrá a constituirse como el núcleo dramático a partir del cual el guión va a desarrollar la historia. La visión de la maternidad, claro está, distará mucho de ser idílica. Un vericueto narrativo de cariz morrocotuda y aspaventósamente folletinesco tratará de posibilitar un salto trascendental a la disertación propuesta.Madres Paralelas 3

Son dos los escollos insalvables que en ningún momento sabe sortear ni la dirección orquestada para el envite, ni el material escrito sobre el que esta debe emplearse. En cuanto a la dirección, volvemos a situarnos frente a un Almodóvar que se quiere pulcro y se evidencia romo, que se quiere contenido y cae en languidez, que se quiere depurado y se vislumbra hierático. Sabedor de que todo buen melodrama se debe a un delicado entramado de gritos y susurros, el creador de LOS ABRAZOS ROTOS aboga en sus últimas obras por un silencio que, de puro excesivo, condena al devenir de sus imágenes al frío, el estancamiento y la rutina.  MADRES PARALELAS, duele constatarlo, es una película con el alma recitada, impuesta y plástica. Un mero deambular de personajes por un spot de muebles de diseño, en el que parece confundirse puesta en escena con marketing de Ikea.

Por otro lado, en cuanto al guión, además de la paupérrima hondura con la que está despachado el meollo central, causa algo más que sonrojo, el intento de acoplar a la trama central un fleco narrativo que arrima a esta el asunto de la memoria histórica en nuestro país. El choque entre el ensimismado universo dramático característico del autor y el esfuerzo que este hace por adjuntar un asunto de naturaleza tan preclaramente política no es en absoluto armónico.

El dispositivo almodovariano repele ese reclamo de reivindicación denunciadora, y, tristemente, deja a este convertido en deshilachado inasumible, en capricho a destiempo, en relleno degradado. La estilización formal (alejada de cualquier afán realista) y la querencia fotonovelera tan consustanciales a su particular gramática, a priori, resultan protocolos difíciles de cuadrar con los exigidos por un cine de clara y necesaria vocación histórica o social. MADRES PARALELAS es la baldía, infumable y desnaturalizada prueba de esa inconveniencia

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