Sección: OFICIAL
Nota: 8
Dieciocho años han transcurrido tras un debut tan prometedor como BALLAST. Lance Hammer ha tardado mucho tiempo en retomar su trayectoria como largometrajista. Su esperado regreso no ha hecho sino confirmar la acreditada voluntad por abordar temas de peliaduda magnitud emocional como la abordada en el mentado film de 2008.
La vejez como inclemencia, como varapalo, como peligro, como incapacidad, como obligada perentoriedad imposible de ser aliviada por quienes deben de hacerse cargo de semejante ocaso físico y mental. QUEEN AT SEA nos adentra en esa demarcación vital de modo tan franco como sensible. Sin escatimar desabrimiento, sin restar asperezas, pero afrontando ese necesario tono inmisericorde desde el rigor escrutativo y respetuoso suficientes para cercenar el menor atisbo de amaño doloroso persistente.
En este sentido no cabe sino valorar como rotunda y preclara la secuencia de apertura del film. En ella vemos como Amanda entra con su hija en casa de su madre, Leslie, y su padrastro, Martín. Al abrir la puerta de su dormitorio, los pilla a ambos en pleno acto sexual. Amanda entra en cólera. Leslie padece una grave demencia senil. Su hija cree que Martín se está aprovechando de ello. No cree capacitada a Leslie para decidir si consiente prestar libremente su cuerpo a ese acatamiento de pareja. Por ello decide llamar a la policía para denunciar a Martín. El film narrará, en principio, las consecuencias para los tres personajes de esa decisión.
Sin embargo, pese a que en la primera mitad del film sí se aborde de manera bien definida el dilema tanto ético (Martin siempre defenderá que su esposa es cómplice de su plenitud como pareja, que su afecto por ella es total) como penal, la película poco a poco irá escorando su interés hacia la devastadora tesitura de fondo: la vejez como peaje hacia la devastación, hacia la pérdida de autonomía mental y corporal.
Amanda debe tomar cartas en ese asunto. Su madre enferma está cuidada por un anciano. De pronto intuye que son muchos los riesgos de esa situación. En ese sentido, no puede ser más acertada la decisión del realizador de encuadrar muchas escenas en el interior del hogar. Las escaleras, la estrechez de pasillos, la bañera del cuarto de aseo cobran una temible significación. La cotidianidad se torna amenaza a ojos de la hija.
QUEEN AT SEA rezuma en todo momento la veracidad inherente al tono realista emplazado por una puesta en escena que no rehuye el compromiso de estar a la altura de la desesperación de Amanda y de Martin. Hammer se apiada de ellos, pero la magnitud del precipicio sin solución ya cernido sobre Leslie no.
Berlinale 2026: QUEEN AT SEA de Lance Hammer