Lago Ganso Salvaje 1

Título original: Nan Fang Che Zhan De Ju Hui

Año: 2019

Duración: 117 min.

País: China

Dirección: Diao Yinan

Guion; Diao Yinan

Reparto: Gwei Lun-Mei, Hu Ge, Liao Fan, Regina Wan, Zeng Meihuizi, Qi Dao, Huang Jue

Nota: 8.3

Comentario Crítico

Cuarto largometraje de Diao Yinan. BLACK COAL ya suponía la refutación definitiva de su categoría como renovador del género negro contemporáneo. EL LAGO DEL GANSO SALVAJE, por fortuna, mantiene esa hipnótica perseverancia completamente intacta. El autor de NIGHT TRAIN continúa, impertérrito y ahondador, fiel a esa particular forma de atacar el citado corpus genérico, dentro de la cual, tanto o más que el peso de la historia entretejida, el foco principal de su observación se focaliza en la paciente adecuación pantanosa, lóbrega y fatalista de los personajes convocados a la dureza herrumbrosa y desencantada del entorno espacio temporal que los amarra y condena.  

El realizador chino propone una estilización que huye de la ironía postmoderna lúdica, reivindicando para el universo propuesto una impura serenidad determinista en la que campa, ponzoñosamente, una densidad atmosférica dentro de la cual las criaturas que la pululan no tienen más remedio que aprender a anegarse, a nadar como peces en un charco de gasolina: a caminar inexorablemente hacia las arenas movedizas de una agonía que les ha ensuciado en todo momento las suelas de sus zapatos, allí donde ellos, supervivientes con el plazo de la cuenta atrás principiada, creían que pisaban el suelo firme de una salida al final de un callejón que jamás la tuvo.  Lago Ganso Salvaje 3

EL LAGO DEL GANSO SALVAJE tarda bien poco en presentarle sus credenciales a este virtuosismo enfangado, inconsolable. Un impecable y perturbador prólogo se encarga de inmiscuir al espectador en ese terso lodo de pudrición oteado con sombras, nocturnidad y reconcomio. Noche en una parada de autobuses. Un hombre agazapado entrecruza su ocultación con una prostituta. Una enigmática tensión dolorida los llueve a ambos durante ese encuentro. El meollo central del film se preocupará por mostrar al espectador los respectivos pasados de ambos, el por qué de la desesperada necesidad del azar que los ha llevado a verse el uno junto a la otra, saber si ese azar lo es o no.

La película, tejiendo un primoroso cambalache de tiempos, ubicaciones y desesperaciones, se abandona a una compleja arquitectura tanto narrativa como visual que Yinan aprovecha para exhibir su contundente solvencia mostrativa. Una asombrosa puesta en escena asaeteada de un hipnótico determinismo, una cruda mostración de la trastienda miserable de los cimientos económico/esclavistas sobre los que se asienta la hacinada cotidianeidad de una sociedad corrupta hasta las baldosas, un perfectamente imbricado intento de adecuar ciertas reglas de cine negro europeo (Melville en las cañerías) a la sordidez impuesta por el salvajismo inhumano de la China retratada, en el que aturde la inclemencia de la equiparación moral esgrimida para describir especularmente el comportamiento entre el colectivo delincuente y el que representa a la ley, un romanticismo piadoso y maldito inferido por el dilema irresoluble del protagonista, una seca, explosiva y puntualísima utilización de la violencia en tanto que indicio de la nula misericordia clamada y, sobre todo, un astuto y meditado diseño formal en el que cada encuadre viene exigido por un temblor de aprensión convertida en vaticinio o en sospecha de intimidación.

EL LAGO DEL GANSO SALVAJE, mediante ajada fluidez de cuchillo con apetito de sección, se mueve entre un agua al cuello que colma la mirada del espectador con la apetecible tersura de un pañuelo de terciopelo bien apretado a la nuez. Para dejar de respirar. Para rendirse a su opaco oxígeno.

 

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