The Age Of Adz

Sufjan Stevens

The Age of Adz

[Asthmatic Kitty, 2010]

Mucho se ha hecho esperar la continuación de Illinois, aquél aclamado álbum que además dio pie al concepto de “proyecto de los 50 estados”, posteriormente reconocido como simple truco promocional. Cinco años han servido para soltar ese lastre y para que el músico de Detroit viva las experiencias necesarias -tanto en lo personal como en lo musical- para romper esquemas, generar un nuevo mensaje e idear una nueva forma de transmitirlo.

Entre esas experiencias vividas durante este lapso de tiempo, dos son las que parecen haber influido de forma importante en el nuevo concepto de Sufjan Stevens. Por un lado, su trabajo The BQE, que le sirvió como él mismo reconoció para desprenderse de su mejor arma: la canción. En este sentido, las composiciones del nuevo álbum se asemejan más a movimientos dentro una obra, desaparece la estructura estrofa-estribillo y los arreglos orquestales son omnipresentes. Por otro lado, los serios problemas de salud sufridos el año pasado parecen haber hecho que centre la atención en él mismo, elaborando unas letras en primera persona que describen sus sensaciones físicas y anímicas, llevándolas en alguna ocasión incluso al plano trascendental con simbologías apocalípticas. Estas simbologías están en línea con la portada del álbum, obra del atormentado artista Royal Roberts, autoproclamado profeta y obsesionado con visiones del apocalipsis.

Pero no todo son cambios en este álbum, algunas señas de identidad propias siguen presentes, como son las pobladas armonías vocales, que entran y salen a veces con agresividad, otras con pausa y delicadeza. Por otra parte, el trabajo vocal del propio Sufjan es inmejorable, desde virtuosas líneas melódicas hasta partes de un estilo más directo. También encontramos los característicos arreglos instrumentales, destacando de nuevo las flautas e instrumentos de viento en general. Pero en cuanto a instrumentación, lo que predomina en este álbum son sin ninguna duda los instrumentos electrónicos. Los instrumentos de orquesta se ven completados con una innumerable variedad de sintetizadores que llegan a crear atmósferas frenéticas con una enorme riqueza de sonidos y ritmos.

El álbum sin embargo comienza dando pocas pistas de lo que se va a escuchar, Futile devices es un tema que entre susurros y arpegios encaja a la perfección con la expresión de “la calma que precede a la tempestad”, Too much es el primer bofetazo en la cara al que esperaba otro “Chicago” en este álbum. Sintentizadores y samples de corte futurista son los protagonistas de este corte, en lo que parece una muestra del armamento que se va a desplegar a lo largo del álbum. En Age of adz realmente es cuando se empieza a definir el disco, los sintetizadores y los instrumentos clásicos igualan sus fuerzas y Sufjan y sus coros completan una gran obra que versa sobre la vida y la muerte. I walked y Now that I'm older son dos relajadas canciones de corte parecido pero sobre bases opuestas, Sufjan luce su voz sobre ritmos secuenciados en la primera y sobre arpas y coros celestiales en la segunda. En el ecuador del disco encontramos otro de los puntos álgidos, Get real get right es un inspiradísimo tema que va creciendo en intensidad hasta desencadenar en un final apoteósico. De nuevo tras el bombazo dos temas relajados, pero en esta ocasión Bad communication pasa prácticamente desapercibido y el protagonismo se lo lleva Vesuvius, una preciosa canción en la que Sufjan se habla a sí mismo en la letra, aquí unos versos: 

Sufjan, follow your heart
Follow the flame
Or fall on the floor
Sufjan, the panic inside
The murdering ghost
That you cannot ignore

Y el disco aún guarda alguna perla más para el final. Las canciones se dirigen descaradamente hacia lo personal y tras All for myself, quizás de lo poco prescindible en este disco, aparece I want to be well, la mejor y más representativa muestra de este álbum. En este corte se combinan todas las características destacables del disco: desde el personal mensaje en la letra hasta la producción espectacular, pasando por una interpretación de Sufjan realmente intensa. Tras la descarga recibida, Impossible Soul cierra el disco con un conjunto de pasajes bien enlazados pero diferenciados tanto en estilo como en la sensación que transmite cada uno, 25 minutos en total de composición para terminar de disfrutar de este nuevo mundo de Sufjan.

En The Age of Adz se confirma que sigue intacto el increíble talento de Sufjan Stevens, pero esta vez viene envuelto en un producto rompedor en el mundo de la música en cuanto a la forma y novedoso en el mundo de Sufjan Stevens en cuanto al concepto. Un álbum que no dejará indiferente a nadie, con una producción sobresaliente y candidato clarísimo a colarse en las listas de lo mejor del año. Algunos lo han comparado con el Kid A por lo que supuso, y en ese sentido The Age of Adz posiblemente constituye la referencia a seguir, o al menos la consolidación, de un estilo difícil de etiquetar fruto de la fusión del folk, pop, música de orquesta y electrónica.

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