Bdrmm
MICROTONIC
Rock Action
Nota: 2.5
Comentario:
El shoegaze no aportó nada bueno. El nombre de este subgénero de rock inglés lo acuñaron unos críticos. Éstos se dieron cuenta de que los músicos miraban a sus zapatos, pendientes, en realidad, de sus pedales, en vez de interactuar con el público. Dicha música se caracteriza por el uso de varios efectos, sonidos electrónicos etéreos y voces envolventes. Ningún parámetro de los mencionados falta en el rutinario Microtonic de la banda Bdrmm. A pesar de ello, no han faltado la superposición de etiquetas para hacer más rico el disco en cuanto a estilos musicales; dream-pop, post-punk, indie pop-rock...
El tema inicial, goit, se compone de sonidos electrónicos percusivos y diferentes capas de sintetizadores sucediéndose, así como ciertos coros y voces sonando en la lejanía gracias a la ecualización, que desembocan en un caos final. De John on the ceiling, quizás de lo más salvable del álbum, destaca la letra, que habla de la memoria, los recuerdos que se acomodan en ella al pasar de los años y la lucha con el pasado. La música es más bien ambiental, etérea, próxima al deep house. Infinity peaking consta de batería y sintetizadores, la voz, por su parte, lleva una reverb amplia. En otro orden, la letra, escrita en primera persona, habla sobre perder el rumbo, ir a la deriva.
Snares, título descriptivo (cajas de batería), entraña un ritmo encasillado en el 4/4 muy nimio. No faltan, nuevamente, los sintetizadores ni los coros expansivos. In the electric field también supone otro de los momentos más decentes del disco. Al sintetizador y la voz se le suma una guitarra eléctrica con delay que posteriormente se calla y es sustituida por efectos electrónicos, de atmósfera oscura. Llegamos a la canción homónima, cuya columna vertebral son, efectivamente, los sintetizadores, tanto para la parte rítmica como para la armónica. Se oye, además, un arpegio cuyos bajos van cambiando, aportando algo de dinamismo en medio de tanta monotonía sonora.
Clarkycat es un tema oscuro, con cajas de ritmo, arreglos disonantes y voces enlatadas, muy desagradable, en suma. Sat in the heat, por otro lado, comienza con la voz, que canta como si de una liturgia se tratase, la armonía de sintetizadores se intenta reforzar con arreglos electrónicos, percusión y una subida de volumen en el estribillo. La letra, lo que se oye de ella, versa sobre la ansiedad.
Lake disappointment es, en efecto, una decepción para el oyente. La base es una caja de ritmos y una especie de moog que hace tanto los bajos como la armonía. También están presente unos coros deformados. Si el segundo tema y el quinto podrían pasar por lo mejor, esta novena pista se confirma como lo peor que incluye Microtonic. Finalmente, The noose, en su exacerbante homogeneidad, está compuesta bajo la misma fórmula que los cortes anteriores.
En conclusión, existen pocos pasajes laudables en el disco de la banda de Yorkshire. El problema, quisiera destacar, no es que la presencia musical del álbum sea enteramente electrónica, pues se han hecho grandes cosas mediante este criterio creativo. Tomen, por ejemplo, ciertos álbumes del fantástico Prince y se darán cuenta de a lo que me refiero. El defecto mayor reside en la escasa variabilidad de los elementos que conforman los temas. Por lo tanto, si se va a grabar una obra exclusivamente con sintetizadores y demás sonidos por el estilo, hay que saber, como decía aquel. De lo contrario, el resultado raya en lo predecible y en lo fastidioso.