Distancias 1

Título original: Les distàncies (Las distancias)

Año: 2018

Duración: 100 min.

País:  España

Dirección: Elena Trapé

Guion: Elena Trapé, Miguel Ibáñez Monroy, Josan Hatero

Fotografía: Julián Elizalde

Reparto: Alexandra Jiménez, Miki Esparbé, Isak Férriz, Bruno Sevilla, María Ribera

Productora: Coming Soon Films / TVC - Televisió de Catalunya / Televisión de Galicia / Televisión Española (TVE) / Miss Wasabi / Busse, Halberschmidt / Instituto de la Cinematografía y de las Artes Audiovisuales (ICAA)

Nota: 7.2

Esperadísima segunda obra de Elena Trapé, LAS DISTANCIAS viene a confirmar que nos hallamos frente a una realizadora absolutamente capacitada para resolver los arduos, nada cómodos, bretes cinematográficos dentro de los que involucra una contemplación  calibrada, densa, escrutadora y atenta al tempo casi siempre meditador, aguardante, de la situación encuadrada en el plano en la que trata de ahondar. Tras la ejemplarmente curiosa, osada y desenvuelta BLOG, LAS DISTANCIAS establece su protocolo intencional en un ámbito humano y espacial diametralmente opuesto a aquella cinta, en la que la solidez de su tesón observador lograba que el dispositivo formal, en ella establecido, elevara su condición de experimento aparentemente superficial. Dejamos a las adolescentes de BLOG, para atisbar el inesperado devenir de una visita sorpresa a Berlín organizada por un Olivia, Guille, Eloy y Anna. En la capital germana vive Comás, un amigo de los tres primeros, a quien hace tiempo que no ven. El film arranca en los instantes previos a la llegada inesperada de aquellos a casa de este, dispuestos a instalarse allí el fin de semana.

Pronto, muy pronto (acaso demasiado), el espectador se apercibe de que nada va a salir como los visitantes esperan.Distancias 4 El eje medular sobre el que Trapé va a someter la búsqueda de su cámara será, precisamente, indagar, analizar, atender a la extrañeza y la desubicación desatada entre todos ellos, cuando, tras la inesperada e indisimulada gelidez con la que se salda el recibimiento, acontezcan resoluciones, tampoco previstas, de inclemente magnitud descortés, que les dará de bruces contra una cascada de desencantos y amarguras inusitadamente resabiadas y cruentas.  Al fondo de su meditada dureza emocional, LAS DISTANCIAS supera con franqueza el intento de convertirse en un severo repaso a toda una generación para trazar una inmisericorde radiografía sobre la desafección, sobre la pérdida de los lazos afectivos, sobre la imposibilidad de salvaguarda de la amistad, cuando esta ha quedado convertida en recuerdo, y, por lo tanto, en espejismo deformado por la trampa de la memoria subjetiva.

Ese peso del choque entre el supuesto afecto pretérito ( las ansias por el reencuentro de quienes llegan), y la impía aspereza manifestada por Comas (el asaltado, a quien el tiempo alejado de la relación diaria a la que obliga la vida estudiantil y la convivencia en la misma ciudad ha cobrado la factura del desapego) quizás sea el apartado más discutible del film. Éste no amortigua como debiere el desequilibrio que irrumpe dentro de su primer tercio, tras, de inmediato, evidenciarse la hostilidad medular. El guión decide dirimir secretismos e incomunicaciones, antes que apuntar mínimamente a la complacencia y a la complicidad de los tiempos `pasados, de ahí que las reacciones de los personajes pequen de cierto esquematismo, de cierta falta de desenvoltura.  El arranque ve palidecer un tanto el impacto de la situación descrita por causa de un envaramiento producido por esa falta de información.

Da la impresión de que adjudicar al comportamiento de Comas un cúmulo de interrogantes  y de hastíos que habrán de ser hurgados con posterioridad, desenfoca con cierta confusión el posicionamiento del resto de los personajes.Distancias 3 Sin embargo, toda vez que Comas impone una decisión tan sorpresiva como arriesgada,  el trazado argumental permite un tratamiento más pormenorizado de los perfiles de los cuatro visitantes, y la inquietud con respecto al primero estalla en toda su abrupta descompostura , LAS DISTANCIAS logra, mediante contundente cercanía introspectiva concretar la esquiva y vivible crónica de la decepción que persigue ser.

La cámara de Trapé domina y apriesa con sinuosa porosidad el nada plácido itinerario de desencantos que va a ir revelándose poco a poco. Pegado a la inercia de los protagonistas, mediante la rugosa fotografía empleada, el cerco adhesivo que se impone al inhóspito, destemplado deambular de aquellos dentro de los planos en los que aparecen encuadrados, ya sea en exteriores (la discusión entre Guille y Eloy, la ausencia de calidez entre el primero y Anna) o en interiores (todo el seguimiento a Olivia), el punto de vista tan afilado como huidizo desde el que la directora emplaza su hosca observación posibilita que LAS DISTANCIAS supure la nobleza dramática, densa y reconocible, que estimula su virtuosa autenticidad urbanita y generacional.

El Berlín consecuente a este gris tamiz de desencuentros y brusquedades inimaginadas es un Berlín poco cálido, como de rescoldos, desenfocado, impávido, que se impone con celeridad como marco geográfico idóneo para el ardor de frialdades súbitas en el que van a ir calcinándose tanto las expectativas traídas en el equipaje como las certidumbres irrumpidas tras hacer sonar el timbre de la sorpresa. La realizadora sabe aprehender esa grisura otoñal, esa frialdad callejera, y convertirla en humedad arisca, poco afable, cual si el malestar colectivo protagonista se revertiera recíprocamente desde la urbe hasta los habitantes del film. A esa precisión decepcionada contribuye la frágil y terminante implicación actoral de un reparto soberbio. Elena Frapé sabe extraer de él  una sensible inmediatez de perspicacias y cóleras. Todo la película es un cauto compendio de intuiciones y desánimos. De esa impoluta ceniza en la que todo queda convertido  El final de la amistad es un frío en el alma que duele tanto como un invierno sin estufa en Berlín.

 

 

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