Beginning 1

,Título original: Dasatskisi

Año: 2020

Duración: 130 m.

Dirección: Dea Kulumbegashvili

Guion: Dea Kulumbegashvili, Rati Oneli

Reparto: Ia Sukhitashvili, Kakha Kintsurashvili, Rati Oneli

Nota: 8.6

Comentario Crítico:

Una auténtica sacudida. El paso de BEGINNING por la última edición del Festival de cine de San Sebastián no puede sino catalogarse como arrollador. El día de su estreno su visionado en primicia causó un auténtico revuelo entre la prensa especializada que tuvo la oportunidad de, allí (hubiera debido de ser en Cannes), contemplarla.

Desde la más entregada rendición ante la excepcionalidad de un debut abrasivamente consternador, ahíto de no escasos riesgos y singularidades, hasta el sonoro desprecio de quienes se apresuraron a despacharla argumentando una solemnidad pretenciosa y fatua. El desangelado panorama actual no puede por menos que agradecer este estruendo de jirafa díscola embistiendo el escaparate de souvenirs estandarizados en el que se ha convertido, con más frecuencia de la deseada, la programación ofrecida por los grandes eventos de este tipo.

El palmarés final del certamen dirimió de forma rotunda en esta contienda de estrépitos enfrentados. El debut de Dea Kulumbegashivili se alzó con cuatro de los grandes premios (película, guion, actriz y fotografía) logrando así un hito en la historia del certamen. Nunca antes un solo film había hecho ese acopio de galardones. Ante un dechado de reconocimientos de semejante magnitud y ante las apasionadas loas de algunas de las firmas analistas más reputadas del panorama europeo, huelga decir que acudir a la cita de su contemplación se ha convertido en un acto cinéfilo ineludible.

A quien esto escribe, una vez cumplido, no le cabe más que posicionarse con quienes no pudieron sino entregarle su beneplácito, rindiéndose ante la severa contundencia de una propuesta calibrada con rigor de pulcra incisión forense. No merecía menos el cruento fragor intimado que la amortigua y carcome en esencia. Su avasallador paso por Donosti refrenda la valía de este ejemplo de cine exigido y exigente, radical, meditado, fiero, esculpido a golpe de lapidaria decisión, de pertinaz pujanza inspeccionativa.Beginning 3

BEGINING apenas sí tarda en hacer, de la retina del espectador, mesa sobre la que prestidigitar un puñetazo defintivo. El largo plano secuencia casi fijo que abre el film condena a la mirada de aquel a la desazón extenuada de un acorralamiento contra un callejón sin salida, a la agonía claustrofóbica de un cuarto oscuro amordazado. La afable llegada de un grupo de fieles al local en el que tiene lugar su encuentro dominical, de súbito, ve atropellado el devenir de su ritual.

Toda ella encuadrada bajo la sentencia impasible de un plano general de interior, la incrustada inclemencia exhibida, lo imperturbable del temple observador significado, vienen a avanzar los posicionamientos que convoca Kulumbegashivili para confeccionar su puesta en escena: la severidad mostrativa, el uso hegemónico del plano fijo, la implicación del contracampo o del off visual en calidad de amenaza, la violencia como elemento sorpresivo, el cambio de plano advertido como contraste a lo escenificado con anterioridad. La sobria fluidez con la que la realizadora acierta a tramar esta acumulación de asperezas se posiciona como la clave principal del éxito de esta osada, cruenta, inconmovible empresa.

Este acercamiento al múltiple flagelo al que debe hacer frente la esposa del líder de una comunidad de Testigos de Jehová está abordado con un temple que no concede ápice alguno a la vacilación. Yana es auscultada con la misma continencia imperturbable con la que es atendido el salón religioso de la escena de apertura. Su cuerpo, sus convicciones, su habitualidad van a verse sobrepasados por la combustión de una violencia dodecaédrica y agazapada, cuyo zarpazo ella se muestra incapaz de responder.

La mirada de Yana busca, interpela una respuesta que le es escamoteada al espectador, generándose así un magma temporal que deambula entre lo feroz y lo sonámbulo. No debe extrañarnos, pues, que una de las cimas de esta flemática precisión sea un plano en el que se captura la total suspensión del tiempo. El real y el subjetivo. El rostro de la protagonista tumbada en el suelo de un bosque. Los ojos cerrados, mientras cerca de ella juega su pequeño hijo. Parece que nada estuviere pasando y, sin embargo, está sucediendo todo. Cerrar los ojos no calma las fauces de los ojos que vienen a por ti. BEGINNING, bíblica, atónita, zaherida y acallada, respira el atormentado sosiego anterior a una venganza inconcebible. Inconcebible hasta por el inocente ángel vengador.

 

 

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