Los Juegos Del Hambre Sinsajo Parte 1 Imagen 7

Título original: The Hunger Games: Mockingjay - Part 1

Año: 2014

Duración: 123 min.

País: Estados Unidos

Director: Francis Lawrence

Guión. Danny Strong (Novela: Suzanne Collins)

Música: James Newton Howard

Fotografía: Jo Willems

Reparto: Jennifer Lawrence, Josh Hutcherson, Liam Hemsworth, Philip Seymour Hoffman, Julianne Moore, Stanley Tucci, Woody Harrelson, Elizabeth Banks, Donald Sutherland, Jeffrey Wright, Natalie Dormer, Sam Claflin, Gwendoline Christie, Robert Knepper, Stef Dawson, Elden Henson, Evan Ross, Mahershala Ali, Wes Chatham

Productora: Lionsgate Films / Color Force

Nota: 0

Nada nuevo a la vista y, encima, partido por la mitad.  La ley de la caja de caudales haciendo del estrago virtud a plazo fijo. Lo ocurrido con la saga de Harry Potter vuelve a acontecer con la adaptación de la trilogía escrita por Suzanne Collins: se ha tomado la decisión de partir en dos el final, esto es, se ha optado por alargar los oros de una gallina a la que ya no le quedan más huevos dorados que poner. El resultado, obviamente, se resiente del mal de la manga del chaleco: de dónde no hay no se puede estirar.

SINSAJO. PARTE I retoma al personaje de Katniss en el punto desconcertado en el que se la abandonó en LOS JUEGOS DEL HAMBRE: EN LLAMAS. La heroína de la saga se halla sumida en una enorme confusión: ha escapado de una muerte segura gracias al sacrificio que, por ella, ha hecho Peeta y a la intervención de las tropas opositoras al régimen del Capitolio que permanecen ocultas en el Distrito 13. La joven deberá hacer frente a las demandas que los mandatarios de este Distrito: le piden que se convierta en el rostro de una verdadera revolución contra el poder establecido. Ella, temerosa de que esto le acarree problemas a Peeta, que se halla sometido a la voluntad del tirano, no se mostrará partidaria de encabezar las revueltas.

Como ya ha quedado dicho, el principal problema de esta entrega es inherente a la nociva decisión de alargar la duración del metraje privilegiado con anterioridad y condensar un libro en un solo largo. Esta decisión obliga a no depurar apuntes completamente innecesarios, acciones prescindibles y vericuetos intrascendentes. No sólo esto, también se abundarán en reiteraciones que paralizan la acción, que la hacen morosa y, por ende, quiebren la fluidez narrativa del relato.los-juegos-del-hambre-sinsajo-parte-1-imagen-17

El máximo afectado de esta suerte de caos ralentizador es el modo en el que se le perjudica a la principal novedad aportada en el capítulo: la descripción de la vida de la protagonista en ese confín escondido, secreto, subterrráneo, oscuro del Distrito 13. Ese reducto excavado bajo tierra, organizado en una serie de asépticos, cavernosos compartimentos de índole casi carcelaria aportan una jugosa primicia, sobre todo por cuanto permite que el devenir narrativo se aleje del espacio ya vislumbrado, tanto en el ámbito selvático del lugar de las competiciones, como del estridente, aparatoso, kitsch y megalómano dentro del que habitan los privilegiados del imperio. En ese sentido, podemos convenir que visualmente el marco espacial ofrecía, en principio, la coartada perfecta para que el peligro de la iteración quedara solventado.

Sin embargo, la comentada decisión mercantilista machaca el hallazgo. La suma de intrascendencias y de escenas que debieren haber sido depuradas hace que el fluido de imágenes transcurra plomizamente. Una vez que el espacio ha quedado definido, la acción exige un vuelo que no ofrecen ni un guión demasiado empeñado en dilatar los acontecimientos, ni sobre todo una realización anodina, cómoda, carente de riesgos. La labor del realizador parece encaminada únicamente a tratar de maquillar lo máximo posible la condición de mero tránsito con la que está confeccionado el film. Huelga decir que no lo consigue. 

A todo ello, desde un punto de vista dramático, sólo cabe tildar de exagerada, poco sutil y urgente sin necesidad la inercia emocional que se le depara a Katniss: el conflicto amoroso que venía padeciendo emerge aquí solucionado con una falta de tacto francamente nociva, haciendo que el personaje de Gale pierda todo su potencial encrucijador. Resulta especialmente sangrante, además, ver como las posibilidades de una Katniss acorralada por las esperanzas puestas en su figura y sufridora por el incierto (e inverosímil) designio padecido por Peeta quedan diluidas bobamente en agua de borrajas romanticoides de baja estopa. En definitiva, el hedor, si partido, dos veces que atufa nariz. 

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