Southcliffe2

Otra miniserie imprescindible

Título original Southcliffe

Año 2013

Duración 60 min.

País  Reino Unido

Director Sean Durkin

Guión Tony Grisoni

Fotografía Mátyás Erdély

Reparto Rory Kinnear, Sean Harris, Shirley Henderson, Anatol Yusef, Eddie Marsan, Mark Badham, Scott Plumridge, Coral Amiga, Paul Blackwell, Lee Nicholas Harris, Lee Plumridge, Brian P Smith, Ben Steele, Karol Steele, Fabio Vollono, Julie Vollono

Productora Warp Films / Channel 4

Nota 8.5

De nuevo desde Inglaterra, de nuevo desde el Canal 4 vuelve a llegar la magia de la televisión. Una magia que está vez se presenta desde la realidad, desde el drama y el sufrimiento. De nuevo la premisa de inicio en las producciones inglesas vuelve a no estimular al seriadicto más voraz, al que está ávido de acción, de morderse las uñas, de enredos y vueltas de tuerca pero es donde fallan muchas series, en el desarrollo, donde la serie británica azota y demuestra la brillantez de sus creadores.

Southcliffe se sitúa en un pequeño pueblo británico de igual nombre donde la violencia azota a esta tranquila población con una matanza sin precedentes por parte de uno de sus vecinos. Y es justamente aquí donde el espectador se da cuenta que lo que está viendo no es lo típico, lo clásico sería centrar la trama sobre la investigación policial y entender lo que ha pasado pero entender lo que ha pasado no será tan importante como la búsqueda del por qué.

Será a través de los propios vecinos y de la prensa local, encarnada en Rory Kinnear, de boca de quien conozcamos los sucesos. Roy Kinnear encarna a  David Whitehead, un periodista y antiguo vecino de Southcliffe que no solo informará de la tragedia sino que opinará, tomará partido y será uno de los ejes que ofrecerá una visión completamente, y basada en su pasado, diferente del suceso.

Tal vez lo más interesante de esta miniserie de cuatro capítulos es el juego en el tiempo que veremos en los tres primeros capítulos. De esta manera, ubicando en el tiempo toda la acción, los tres primeros cortes de la serie se desarrollan en el mismo espacio de tiempo aunque los veremos desde diferentes puntos de vista, es aquí donde Tony Grison (el creador) saca la herramienta para hacernos sufrir y llenar los ojos de lágrimas. El espectador verá qué ha pasado desde dentro de la acción, la narración toma tintes hiperealistas cuando las tomas y las persecuciones se hacen cámara en mano. 

No hay piedad en los acontecimientos, en la vida no existen demasiados finales felices, las cosas suceden y punto, y hay veces que no hay más explicación. Es de agradecer que en ningún momento la serie da la estocada que parece estar cociéndose en cada escena, podría haer sido peor. No es una serie penosa, es cruel y el activo principal es la narración y sobretodo algunas de sus interpretaciones.

Unas interpretaciones están capitenadas por Rory Kinnear, el que fuera primer ministro en el "Himno Nacional" de Black Mirror en su parte final y por Sean Harris en el inicio de la serie con papel muy humano y altamente reconocible. Destacar también los esquizofrénicos momentos de Shirley Henderson que está, como todo el reparto, sublime.

Un puñetazo en el estómago, un directo a la cara y un KO total para el espectador, absolutamente recomendable.