Maixabel 1

Título original: Maixabel

Dirección: Icíar Bollaín

Guion: Icíar Bollaín, Isa Campo

Música: Alberto Iglesias

Fotografía. Javier Agirre Erauso

Reparto: Blanca Portillo, Luis Tosar, Urko Olazabal, María Cerezuela, Arantxa Aranguren, Mikel Bustamante, Bruno Sevilla, Jone Laspiur, David Blanka

Nota: 7

Comentario Crítico:

Espinosa, muy espinosa la problemática en torno a la cual gira la nueva aventura cinematográfica de Icíar Bollaín. Lejos de la sincera bocanada comediante que, de la mano de LA BODA DE ROSA, había irrumpido dentro de una trayectoria adscrita casi por completo a meollos argumentales mayoritariamente graves (los malos tratos a la mujer en TE DOY MIS OJOS, la destrucción ecológica en EL OLIVO, la miseria del tercer mundo en KATMANDÚ, UN ESPEJO EN EL CIELO, la complejidad histórico social hispanoamericana en TAMBIÉN LA LLUVIA), la creadora de FLORES DE OTRO MUNDO vuelve a implicarse en un proyecto desde el cual postular una solvente mirada al mundo que nos atañe.

En esta ocasión, insistimos, hay que reconocer que esa exigencia alcanza unas cotas de muy peliaguda magnitud. MAIXABEL obliga al cine español a mirar de nuevo a una de las máculas más ominosas del pasado reciente en nuestro país: el problema del terrorismo etarra. Maixabel 5En concreto, al de sus consecuencias más silentes, al de las fatigas abismadas contra las que fueron obligados a respirar quienes lo padecieron en carne propia o en carne querida asesinada: las víctimas de un capricho homicida enarbolado en el nombre de una lucha a la que el tiempo ha colocado en el punto justo de su aciaga inutilidad. Para un viaje con un destino como el presente, no hizo falta el goteo de la sangre exterminada de ni uno solo de los seres ajusticiados a voluntad nefandamente caprichosa de quien prefirió el arbitrio luctuoso de un tiro en la nuca a la tenacidad del verbo convencedor. El film se encarga de ponerlo en evidencia con una nitidez rotunda y persuadida.

Sin embargo, el emplazamiento desde el cual Bollaín principia su valiente aproximación a este monstruoso labrantío de cicatrices vaticina una singularidad que las dos guionistas del trabajo, la propia realizadora e Isa Campo, aunque no quizá hasta sus más punzantes consecuencias, saben aprovechar con la cordura y la exigencia suficientes para no hacerla derrapar por el terreno ni de la moralina, ni de la superficialidad, ni del maniqueísmo menoscabador de la vasta extensión de puntos de interés, de controversias deliberadas, de vidriosos sosiegos puestos a interactuar.

El nombre del film ya nos advierte frontalmente de cual es este emplazamiento de tan calibradas posibilidades expositivas. MAIXABEL mira a la cara, al desamparo, a las convicciones y a la paz restituida de Maixabel Lara, la viuda de Juan María Jaúregui, el político socialista asesinado mediante dos tiros en la nuca mientras tomaba unas copas en la cafetería del frontón de Beotibar el 29 de julio de 2000.Maixabel 6 Estaba a punto de celebrar sus bodas de plata con ella. Había vuelto a su pueblo para ello desde Chile, en donde se hallaba viviendo tras conocerse que era objetivo de ETA.

El exgobernador civil de Guipúzcoa fue víctima del comando Buruntza, que estaba compuesto por tres integrantes. Dos de ellos eran Ibon Etxezarreta y Luis María Carrasco. Gracias a unos encuentros de justicia restaurativa que comenzaron en la prisión de Nanclares de Oca (Álava) en 2011, Maixabel tomó la decisión de ir a visitarlos y conversar con ellos. Fue de las primeras víctimas que decidieron mantener este tipo de revolucionarias y controvertidas entrevistas que intentaban una posible vía de solución al terrible conflicto humano ocasionado como consecuencia del conflicto terrorista. El núcleo argumental de la película es el acercamiento a los prolegómenos de esta arrojada vicisitud, la escenificación de la misma y el cotejo de las derivaciones íntimas y convivenciales surgidas tras ella.

No cabe duda de que salir airosa de un empeño tan acorralado de exposiciones y alarmas no era, a priori, misión en modo alguno cómoda. Bollaín logra ese empeño solucionando con suma y áspera cautela el que quizás sea el reto creativo más arduo al que haya tenido que hacer frente en su ya veterana carrera. El film, de la mano de un guión que afronta la difícil tarea de acercarse a una realidad tan poliédrica como ahíta de apurados y fronterizos conflictos morales, sale airoso de tan temible encrucijada gracias a un firme, callado afán auscultador.Maixabel 2

Pese a que se evidencie cuales son los postulados éticos desde los que está atisbada (el diálogo entre opuestos como vía para una redención del abyecto que ha cuestionado sinceramente su vileza) la evolución de las dos partes en litigio, por un lado los dos terroristas y sus bien definidas circunstancias penitenciarias, por otro Maixabel y sus aledaños familiares y amistosos más cercanos, la película pone mucho esmero en no tomar partido de modo apriorístico. La intencionalidad no menoscaba, no estereotipa, no acusa, no manipula, no escora la significación de los hechos y reacciones encuadrados hacia un postulado tendencioso o censor.

Lo fundamental durante la presentación del trance y durante todo el cúmulo de procesos personales expuesto en su desarrollo es encuadrar a los personajes con un respeto que en ningún momento es ni inquisidor con el arrepentido ni minusvalorizador con quien decide investigar en su dolor y buscarle una salida para alcanzar una serenidad nueva, para resucitar una avenencia enterrada junto a su muerto. Así, el film cuaja sus mejores momentos cuando se decide a escudriñar en la trastienda doliente de todos los seres a los que decide escuchar.

Vemos unos terroristas rotos, anulados, convertidos en alimañas aisladas, en desengañados de una causa de la que abjuran al saberse marionetas, peleles, instrumentos de matar, objetos de recambio de una maquinaria asesina que los ha convertido en conciencias con la autoflagelación descontrolada, con la existencia convertida en un cartucho usado.Maixabel 3Y frente a ellos una mujer tenaz, igualmente destrozada, madre de una hija que le ruega que no la haga partícipe de esa decisión, viuda desconsolada de un marido al que sigue teniendo como referente y refrendador de su apuesta, activista convencida del poder de la palabra y de la acción de imponerla en el contexto que esta sea reclamada. La cámara de Bollaín se supedita con delicadeza al papel de confidente de ambas desazones.

El principal problema que acusa MAIXABEL en algunos tramos es precisamente el desequilibrio que acaece cuando la cámara de desentiende de esa misión. Resulta tan veraz, tan respetuosamente cruento el adentramiento en la intimidad de los personajes principales y los consecutivos encuentros entre ellos que cuando la acción encuadrada es colectiva o se aleja de las fronteras que imponen los dos terroristas por separado dentro del penal, Ibón en el hogar materno, Maixabel vigilada por sus escoltas, Maixabel sola en su casa, o Maixabel con su hija, la película ve menguada su intensidad.

Acaso el celo por exponer con detalle el proceso que gestó las conversaciones obliga a una toma de decisiones un tanto nocivas (el personaje de la mediadora, las escenas de los homenajes) para el sincero y demoledor calvario de intimidades, exigencias, arrepentimientos, verdades a la cara y almas a bocajarro que tiene el acierto de someter a la responsabilidad de sentarse frente a frente. El guion debiere haber depurado implicaciones ajenas a esos peones centrales y haber urdido un relato que no exigiera otros rostros más que los de esos personajes citados. Los cinco actores asumen el peso de esa gravedad con una abnegación tan tajante como saciada de fragilidad. Blanca Portillo depara una declaración de humildad interpretativa memorable. Pese a sus resquebrajamientos, MAIXABEL está a la altura de la honradez del ser humano que la origina.

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